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Miscelánea

Superhéroes y Ciencia: Referente a la charla-coloquio: “El día que murió Gwen Stacy…”

por | 12 de febrero de 2010

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Como bien supondrán, el pasado martes 2 de febrero tuvo lugar la anunciada charla en el foro cultural de FNAC de Sevilla.

Fue presentado por la compañera de ondas en la emisora radiofónica Radiópolis 98,4 FM de Sevilla, Raquel Domínguez, responsable como bien saben del programa Al otro lado de las ondas.

A ella le quiero agradecer desde este predio blogero, no sólo su incondicional disposición a mi requerimiento. También le doy las gracias por el cariño y esfuerzo que me ha mostrado al hacerlo y, por supuesto, por la amable presentación que hizo de mi persona.

 

Superhéroes y Ciencia: El día que murió Gwen Stacy

por | 28 de enero de 2010

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El próximo martes 2 de febrero de 2010, Dios mediante, y las ocho de la tarde, daré una charla-coloquio en el foro cultural de FNAC de Sevilla.

Su título: “El día que murió Gwen Stacy ( o la ciencia de los superhéroes)”. Y es lo que se imagina.

Una especie de concreción de aquella otra, hace aproximadamente un año, en este mismo foro cultural. Llevaba por título: “Superhéroes y Ciencia”.

Bueno. Pues poco más que contarle por ahora. Otro intento divulgativo de unir el ficticio mundo del cómic con la realidad empírica de la ciencia.

Y hacerlo además de forma didáctica y divertida. Lo que no parece fácil. A saber lo que resultará.

Foro de FNAC SEVILLA
Avda de la Constitución, 8
Martes, 2 de febrero 2010
20:00 h

 

Superhéroes y Ciencia: Superhéroes y Ciencia

por | 11 de octubre de 2008

El pasado jueves tuvo lugar la anunciada charla-coloquio en el foro cultural de FNAC de Sevilla. Vaya por delante mi agradecimiento, sobre todo, al público asistente no sólo por su presencia sino por su activa participación; a la propia FNAC y, en concreto, a Manuel Pilar por su interés; a la emisora radiofónica Radiópolis y a Paco Martos, en particular, por la amable presentación que hizo; y a Blogdesuperheroes.es y a su gestor, Álvaro Sánchez Cazorla, culpable de alguna forma, de todo este tinglado. Gracias a todos.

Y yendo a lo que iba, les diré que en ella traté de forma genérica mi particular visión de este imaginario mundo de los superhéroes. Planteé el inicial oxímoron que puede parecer, el hecho de juntar el ficticio mundo del cómic, con la realidad empírica de la ciencia.

Porque, ¿qué tendrán que ver la Genética, la Mecánica Cuántica, la Astronáutica, la Psicología, la Relatividad, la Termodinámica, la Física Nuclear y la Teoría de Enlaces, por decir algunas disciplinas, con Superman, El Chico de Hielo, Batman, La Chica Invisible, La Masa, Spiderman, Cíclope o Ironman?


Por supuesto que mucho, ni que decirlo tengo. Y en demostrarlo empleé el tiempo de la charla. Para ello hice una categorización de los superhéroes, ni exhaustiva ni excluyente, atendiendo al origen de sus superpoderes. Algo más complejo de lo que a primera vista pueda parecer.

Después desarrollé una serie de aspectos -que a la ciencia le podrían interesar de la ciencia-ficción en general y del mundo de los superhéroes en particular- relacionados con los superpoderes. Entre ellos:

1.- ¿Cuál es su origen? ¿Tiene justificación científica su existencia?
2.- ¿Cómo funcionan? Los efectos que producen, ¿se pueden explicar con los principios y leyes conocidos en la naturaleza?
3.- ¿Qué supermateriales aparecen en este mundo? ¿Qué dice la ciencia al respecto de su naturaleza, estructura y propiedades?
4.- ¿Cómo llevan los superhéroes el poseer estos superpoderes? ¿En qué grado afecta a su personalidad la existencia del ‘alter ego’?


También apunté otros tantos campos de estudio de este universo superheróico, en el que están trabajando un grupo de alumnos de ‘Proyecto Integrado’ del IES Hermanos Machado de Sevilla. A saber:

5.- Mitología y ciencia-ficción
6.- Héroes míticos y superhéroes
7.- Magia y ciencia
8.- Superhéroes y filatelia
9.- Superhéroes y música.

Y en esto se pasó el tiempo. Yo me lo pasé bien. El público creo que se quedó con la impronta de que, la mayor parte de los superhéroes son como algunos cuadros: para admirarlos no hay que mirarlos muy de cerca.

Salvo que seas Homer Simpson (“No suelo rezar mucho, pero si existes, ¡sálvame Superman!”. Bueno, ya saben como es el hombre amarillo.

 

Superhéroes y Ciencia: Charla-coloquio: “Superhéroes y Ciencia”

por | 8 de octubre de 2008

Mañana, jueves 9 de octubre de 2008, Dios mediante, y las ocho de la tarde, daré una charla-coloquio en el foro cultural de FNAC de Sevilla.

Su título “Superhéroes y Ciencia”. Sí ha leído bien. El mundo del cómic y los campos del saber de las ciencias, juntos en una charla. Lo que se dice un auténtico oxímoron, y en estado puro. Interesante de entrada.

Ya veremos en qué queda.

Foro de FNAC SEVILLA
Avda de la Constitución, 8
Jueves, 9 de octubre 2008
20:00 h

 

Superhéroes y Ciencia: Despedida a Los Simpson

por | 14 de abril de 2008

Coincidiendo con su proclamación como mejor serie de televisión de la historia -por la, nada menos que, muy prestigiosa y leída revista ‘Empire’-, en este blog hemos decidido darle la despedida.

Sí, como lo leen, y la razón se veía venir. Es más que evidente. En este blog, Los Simpson no están en su nicho natural ¿Qué pintan unos dibujos tan humanos y amarillos (Homer: Yo jamás me disculpo. Lo siento mucho, pero así es mi forma de ser), en medio de tantos superhéroes con superpoderes? Pues nada.

No resisten, lo más mínimo, la comparación. Muy reales los unos y demasiado ficticios los otros. Aunque dibujos todos. Así que, dicho y hecho. La familia de Campo de primavera se muda. Lo hace a http://enroquedeciencia.es, de modo que la despedida no es un adiós, ni siquiera un hasta la vista. Mas bien, un hasta cuando quieran …

 

Superhéroes y Ciencia: Soy marxista, tendencia Groucho

por | 15 de enero de 2007

Estaba escrita en el muro de Berlín. Era una, entre otras muchas, de las frases que cayeron y desaparecieron con el derribado muro. Pero, a mi entender, ésta, tenía algo de especial. Se me hace que era un bello y magnífico homenaje a un cómico. Alguien de quien en 2007 se cumplen treinta años de su muerte, y que fue mucho más que un cómico.
Julius Henry Marx, “Groucho” Marx. Treinta años sin sonrisa inteligente. Y si fuera sólo eso. Pero no. También sin mucho más.

Sin los pensamientos, del más cínico e insolente de los filósofos. De muestra estos botones:
“A quién va a creer, a mí o a sus propios ojos”.
“No permitiré injusticias ni juego sucio, pero, si se pilla a alguien practicando la corrupción sin que yo reciba una comisión, lo pondremos contra la pared… ¡Y daremos la orden de disparar!”.
“Estos son mis principios. Pero, si no le gustan, tengo otros”.
“El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio… si puedes simular eso, lo has conseguido”.

Sin el acoso, del más irreverente de los seductores. En la película “Una noche en Casablanca”, cuando le declara apasionadamente a una de las protagonistas, que es la mujer más hermosa del mundo, y ella le pregunta si es cierto, Groucho replica: “No, pero no me importa mentir si con ello saco algo”. En otra ocasión, también espetó: “No piense mal de mí, señorita. Mi interés por usted es puramente sexual”.

Sin el sonido incansable, del charlatán más verborréico. Entre sus perlas dialécticas:
“La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte …”.
“Bueno, el arte es el arte, ¿ no es así? También, por otra parte, el agua es el agua Y el Este es el Este y el Oeste el Oeste, y si tomas arándanos y los conviertes en compota como la de manzanas, saben más parecido a las ciruelas que al ruibarbo. Ahora, uh… Ahora dime lo que sabes”.
“No puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo”.

Sin el falso bigotudo, más famoso del mundo. Julius copió de otro comediante el llevar un puro como apoyo de sus escenas y dijo, que fue por casualidad, como ideó su hilarante caminar. “Durante una representación, sentí ganas de divertirme y empecé a andar de una manera rara. La conservé porque al público le gustó”.
Luego vinieron la levita, el enorme bigote pintado, las gafas y su nombre de guerra, Groucho. Un apodo puesto por Art Fisher, porque, decía que, hablaba emitiendo gruñidos. En realidad, sin bigote, levita, gafas y andares Groucho no era reconocido por la gente. Entonces sólo era Julius Henry Marx, un ciudadano muy parecido a los demás.

Sin toda una estrella del teatro. Donde llegó a declarar: “No estoy seguro de cómo me convertí en comediante o actor cómico. Tal vez no lo sea. En cualquier caso me he ganado la vida muy bien durante una serie de años haciéndome pasar por uno de ellos”.
“He disfrutado mucho con esta obra de teatro… especialmente en el descanso”.

Sin la presencia, del más infiel de los amantes. En “Un día en las carreras”, película en la que se pasa yendo detrás de casi todas las mujeres que encuentra, se defiende ante su prometida diciendo: “¿Que por qué estaba con esa mujer? Porque me recuerda a ti. De hecho me recuerda a ti más que tú misma”.
De él es la archiconocida: “¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?”

Sin un ocurrente actor de radio y televisión. Con plena vigencia hoy día. Vean si no:
“Yo encuentro la televisión bastante educativa. Cuando alguien la enciende en casa, me marcho a otra habitación y leo un buen libro”.
Y toda una leyenda del cine que, consciente del papel de la mujer, nos suelta: “En esta industria, todos sabemos que detrás de un buen guionista hay siempre una gran mujer, y que detrás de ésta está su esposa”. O no.
Ya que, otro sí, espeta: “Nunca voy a ver películas donde el pecho del héroe es mayor que el de la heroína”.

Y todo esto sin olvidar su faceta como escritor. De su ostrario particular:
“Desde el momento en que cogí su libro hasta que lo solté no pude dejar de reír. Algún día pienso leerlo”.
“Leer mi biografía es tan estúpido como escribirla”.
“Fuera del perro, un libro es probablemente el mejor amigo del hombre. Y dentro del perro probablemente está demasiado oscuro para leer”.

Todo esto fue Groucho Marx, un genial cómico judío de principios del siglo pasado. Cuentan que, cuando le dijeron que en cierta piscina no admitían judíos comentó: “Mi hijo es medio judío, ¿puede meterse hasta las rodillas?”
Entre su humor y nosotros, la Segunda Guerra Mundial, el Once de Setiembre, nuestro Once nacional … Mucho sucedido como para que su fina e hiriente ironía fuera aceptada y tolerada hoy. Por eso, yo también, soy marxista, tendencia Groucho.

Escrito por Carlos Roque Sánchez [email protected]

 

Superhéroes y Ciencia: El meteorito de Bart

por | 28 de agosto de 2006

Se suele pensar de los meteoritos que son unos cuerpos celestes muy veloces e incandescentes. Una idea muy extendida pero, no por ello siempre cierta. En realidad se trata de un error. Uno de esos desatinos a los que, por desgracia, han contribuido, y en buena medida, las superproducciones cinematográficas de Hollywood. Como también lo es, el incorrecto uso que se hace en estos grandes filmes de ciertos términos astronómicos. Unas incorrecciones poco comprensibles si tenemos en cuenta los altos presupuestos económicos que se manejan en este tipo de películas y, las declaraciones de sus productores que afirman gozar de un perfecto asesoramiento científico. El caso es que hacen un flaco favor a la, ya de por sí precaria, cultura científica que goza nuestra sociedad. Se merecen un “Multiplícate por cero”, Bart dixit.

Por eso resulta muy sorprendente que, lo que no hace una superproducción cinematográfia, sí se haga en un episodio televisivo de la serie de dibujos animados Los Simpson. Me refiero a ese capítulo en el que, Bart, descubre un meteoro que puede colisionar con la Tierra y llama al observatorio de Springfield para confirmar su descubrimiento, dando sus coordenadas. No sólo se trata del procedimiento usual entre los aficionados, sino que emplea la jerga correcta para facilitar la posición del cuerpo celeste. Al principio, mientras el meteoro avanza por la atmósfera terrestre resistiéndose a su fricción, el pánico cunde entre la población. Después, al contactar con la densa polución de la ciudad y terminar desintegrándose en pequeños fragmentos, vuelve la calma. Uno de ellos cae, suavemente, al suelo, junto a Bart. El crío recoge el meteorito y lo guarda en su mochila. Está frío. Es perfecta y simpsonera divulgación científica. De hecho, en algunas revistas de astronomía pusieron este capítulo como modelo educativo a seguir. “La clase de ciencia no debe terminar en tragedia”, de nuevo Bart dixit.

Aunque en el capítulo no lo cuentan, conviene recordar que de las muchas rocas que viajan por el Sistema Solar, algunas son atraídas por el campo gravitatorio terrestre. Se las conocen como meteoroides. Si logran penetrar en nuestra atmósfera, debido a la fricción con el aire, se calientan y entonces decimos que son estrellas fugaces. De modo que una estrella fugaz, ni es una estrella, ni es un pequeño cometa. Si debido a ese alto calentamiento llegan a encenderse, se convierten en meteoros. Y si terminan impactando con el suelo, entonces, son meteoritos, de los que algunos pueden llegar suavemente y sin arder. Como el de Bart.

Escrito por Carlos Roque Sánchez([email protected])

 

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