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Supermateriales Ciencia

[Superhéroes y Ciencia] Superman (18)

por | 22 de noviembre de 2010

En octubre de 2009 les hablaba, desde este mismo blanco sobre negro superheróico, de la “kriptonita terrícola”.

Un nuevo mineral descubierto por aquél entonces en Serbia, de composición química muy parecida a la ficticia kriptonita de Superman y a la que los geólogos le pusieron de nombre jadarita.

Pues mire usted por donde, de nuevo, la actualidad científica un año después, me trae servido el contenido de esta entrada.

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Superhéroes y Ciencia: Unobtanium: feminum y carbonadium (IV)

por | 24 de noviembre de 2008

(Continuación) En esta entrega, dos por uno. Para empezar el feminum, del que lamento no poder decirles mucho. Supuestamente se trata de un metal proveniente de Isla Paraíso, que tiene la propiedad de repeler cualquier tipo de energía que se le aproxime. Cualquiera, sea ésta mecánica o electromagnética.

Lo que lo convierte en un material extraordinario, para realizar con él un arma ofensiva/defensiva temible. Es su cara.

No es fácil encontrar alguna explicación científica para esta propiedad del feminum. Pero tampoco imposible. Ya veremos que podemos hacer más adelante.

De feminum están hechos los brazaletes de Wonder Woman, una mujer espectacular donde las haya, y que torna un tanto suspecta, la genérica elección del nombre del metal. Pero bueno.  Dejaremos aquí esta cuestión y nos centramos en los brazaletes. Que como todo, también tienen su cruz.

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Superhéroes y Ciencia: Unobtanium: Uru (III)

por | 16 de noviembre de 2008

(Continuación) En la acepción que nos toca, el uru es otro material ficticio de la tierra de los superhéroes, en este caso del Universo Marvel. Es de lo que está hecho el martillo de Thor, a veces llamado El Poderoso Thor, personaje creado por Stan Lee y Jack Kirby e inspirado en el dios mitológico de igual nombre.

Apareció en el número 83 del Journey into Mistery (agosto 1962), bajo el aspecto físico de Donald Blake, su ‘alter ego’. De la mitología al mundo del cómic. De hijo de un dios a superhéroe. Toda una lección de humildad. Está visto que no siempre el progreso significa mejora.

Del martillo, hecho de uru, nos dicen que fue la única arma conocida, capaz de mellar un pequeño cilindro de adamantium. Lo que nos da una idea de su extraordinario potencial físico-químico.

¿Qué es el uru?

Por lo que nos cuentan es un metal, lo que supone tener un importante punto de partida desde el punto de vista científico para su estudio. Todos recordamos lo que nos enseñaron en el instituto, acerca de la peculiaridad del enlace metálico y las propiedades de las sustancias metálicas o metales.

De la primera –y desde el punto de vista electrónico, que los elementos que lo forman presentan un bajo número de electrones en su capa de valencia, en comparación con el de posibles orbitales– y de la segunda, entre otras:

a) Ser buenos conductores del calor y de la electricidad. e
b) Presentarse normalmente en estado sólido, a excepción del mercurio, Hg (l).
c) Tener una dureza variable.
d) Presentar PF y PE muy dispares.
e) Ser fácilmente deformables (dúctiles y maleables).
f) Tener brillo metálico.
g) Etcétera.

Por eso sorprenden algunas de las propiedades que, el tal uru, manifiesta en el cómic:

a) Es altamente estable (que no sabemos, exactamente, qué significa)
b) No brilla
c) Es un metal altamente inmaleable
d) Su ductilidad es desconocida.
e) Etcétera.

De nuevo estamos ante un caso de mala ciencia-ficción. Sus propiedades como metal ficticio son las opuestas a las esperables de un metal real. Otra vez la oscuridad envolviendo al relato. Si acaso, y a modo de justificación, un leve rayo de claridad científica. Bueno cuasicientífica.

Nos la ofrece el gran Tony Stark, quien al analizarlo comprueba su afinidad natural a la magia, que no sabemos que viene a significar, pero que implica que: el uru es fácil de encantar ¿?;  se comporte como un gran atractor de la magia ¿?; sea capaz de realizar encantamientos a su vez ¿? e, incluso, de redirigirlo y realzar las cualidades naturales de quien lo maneje ¿? Bueno no sigo. Pero hay más.

Es decir que será un metal, pero las propiedades físicoquímicas esperables como tal, son difíciles de encontrar y, lo que es más importante, de medir. Por no decir imposible. Es como si estuvieran enmascaradas. Debe ser cosa del encantamiento.

Y ante semejante poder la ciencia no puede nada. Por lo que es mejor dejarlo aquí. Magia y ciencia son incompatibles. Donde está una no puede vivir la otra. Cosas de la racionalidad.

Por cierto, el uru forma parte del combustible que acciona el reactor de una de las armaduras Thorbuster del Hombre del Hierro. Algo previsible si analizamos la etimología del nombre. (Continuará).

 

Superhéroes y Ciencia: Unobtanium. Tabla Periódica de cómics (II)

por | 9 de noviembre de 2008

(Continuación) Aunque le parezca increíble, existe una Tabla Periódica de todas aquellas sustancias simples que han aparecido en los cómics. No me diga que la noticia no tiene su aquel. Su aquel y algo más.

Lo digo porque de la tabla, no se puede decir que esté alojada en cualquier sitio de la red internáutica. Más bien no. Forma parte, nada menos, que de la web del Departamento de Química de la Universidad de Kentucky. O sea que bien.

Y además no la ha realizado cualquier aficionado. Sus autores son John P. Selegue, profesor de Química Inorgánica y Organometálica y F. James Holler, profesor de Química Analítica. Ya le advertí que tenía algo más, la susodicha tabla.

De cada sustancia trae doble información. Una química, remitiendo a una tabla de sustancias simples químicas. Y otra de ficción, adjuntando imagen del cómic, incluido el número del ejemplar y la página. Todo un detalle. Su dirección, por si le interesa echarle un ojo, es:

http://www.uky.edu/Projects/Chemcomics/index.html

Quede claro que no se trata de una tabla de sustancias no obtenibles, unobtaible o unobtanium, como prefiera. Sino de sustancias reales, algunas de las cuales estudió en clase y manejó en el laboratorio de Química. O al menos debió hacerlo.

Y a propósito de Química, desgraciadamente, no hay ninguna relación entre el comienzo del término unobtanium  y la nomenclatura sistemática que la IUPAC adoptó en 1978, para nombrar a los elementos químicos y sustancias simples con número atómico y número de orden superior a cien (100). Tiene que ver con el latín macarrónico en el que está basado el término unobtanium. Una pena porque hubiera sido ciencia-ficción de la buena, buena. Otro día se lo cuento.

Por cierto, me han llegado vía correo electrónico algunos unobtanium más. Se los escribo por  si me quieren ayudar a buscar información sobre ellos. Son: Carbonite, Diamondillium, Froonium, Gundanim de aleación y Wonderflonium. Espero sus correos y comentarios. (Continuará)

 

Superhéroes y Ciencia: Unobtainium (I)

por | 2 de noviembre de 2008

No. No estamos en clase de latín. Pero es que ése es el término escogido, en el mundo de la ciencia ficción en general y de los superhéroes en particular, para denominar a cualquier material que posea propiedades fantásticas y extranaturales. Como no existen en la vida real, ni parece que se puedan obtener por algún método conocido, se les llama así unobtainium.

Un latinajo más bien macarrónico, que supuestamente vendría del inglés ‘unobtainable’, es decir  “no obtenible”. Lo del macarronismo latino no tiene solución posible. El término es una chapuza lingüística, se mire por donde se mire. Por lo que lo dejaré aquí. Se ve que en todas partes cuecen habas y en algunos sitios a calderada ¡Ay de mi latín! Precaución.

Pero lo de material inobtenible, está por ver. Convendría darle más de una vuelta, antes de pronunciarse del todo. Nada más hay que ver cómo evolucionan las ciencias y sus aplicaciones. Sin ir más lejos, anteriores entregas en este blog, sobre distintos superhéroes, nos pueden abrir un poco los ojos. Me estoy refiriendo a Spiderman, Capitán América, IronMan, Batman, etcétera y los distintos materiales que le acompañan. Caución. En poco, volveremos sobre ellos.

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Superhéroes y Ciencia: Superman (7)

por | 26 de octubre de 2008

Y a la kriptonita terrícola

(Continuación). Sí, ha leído bien. Y lo sé. La kryptonita es ese mineral ficticio que aparece en los cómics de Superman de DC Comics.

Sin embargo no ando muy descaminado con el título de esta entrega. Lean si no.

A finales de 2006, geólogos del grupo minero Río Tinto descubrieron en una mina de Serbia, lo que parecía ser un nuevo mineral.

Analizado por científicos del Museo de Historia Natural de Londres y del Consejo Nacional de Investigaciones de Canadá se confirmó la predicción.

Se trataba de un mineral blancuzco, terroso, relativamente duro, formado por cristales de menos de cinco micras (5µ) desconocido hasta ahora.

Se le puso de nombre jadarita, por haber sido encontrada en una mina de la región de Jadar, al oeste de Serbia, y desde esta pasada primavera puede ser observada en el Museo de Historia Natural de la capital británica.

Hasta aquí todo muy normal y nada justifica su presencia en este blog de ciencia y superhéroes. Nada, hasta ahora. La relativa importancia de esto que les cuento no es, ni siquiera, el hallazgo del mineral.

Se estima que más de treinta (30) nuevos minerales son descubiertos cada año, así que uno más no es relevante. Lo que sí lo es, y mucho por cierto, es la coincidencia entre la fórmula de la jadarita terrícola y la kryptonita kriptoniana.

Jadarita = Kryptonita – Flúor

Estudiada su composición, la jadarita, resultó estar constituida por los elementos sodio, litio, boro, silicio, hidrógeno y oxígeno. Siendo un borohidroxisilicato de litio y sodio, de fórmula:  LiNa(SiB3O7)(OH).

El doctor Chris Stanley, geólogo del Museo de Historia Natural de Londres y uno de sus descubridores, buscó en Internet algún otro material que tuviera una fórmula parecida. No lo encontró, pero a cambio halló algo sorprendente.

Buscaba un vínculo con el cristal borosilicato utilizado para contener los desechos radiactivos, y encontró una coincidencia directa con la kriptonita.

En el cofre que contenía un fragmento de kriptonita verde y que Lex Luthor, el enemigo acérrimo de Supermán, robó de un museo de ciencias, aparecían escritos sus elementos: sodio, litio, boro, silicato, hidróxido y flúor.

Creo que es de la película “Superman returns: El regreso” (2006).

Si se fija bien, la fórmula inventada para el mineral ficticio kryptonita y la que tiene el mineral real, conocido como jadarita, sólo se diferencian en el flúor.

Una sorprendente coincidencia científica, que le ayudarán a comprender lo del título y subtítulo. Pero hay algo más. La semejanza no es única.

Una coincidencia más y el resto son diferencias

Hay otra coincidencia, ésta geográfica. Resulta que la región en la que fue encontrada la jadarita, no está muy lejos del primer lugar donde Lex Luthor, encontró la mina de kryptonita, en la primera película de Superman.

Por suerte o por desgracia, las similitudes se quedan ahí. Entre otras divergencias, además de su (mínima) diferencia en la composición ya comentada, están: la kriptonita es verde, mientras que la jadarita es blancuzca; una es cristalina, mientras que la otra es terrosa y granulada; la kriptonita es radiactiva y la jadarita no lo es.

Y una más. Mientras sólo se conoce, por ahora, una variedad de jadarita, como es bien sabido, la panoplia de derivados alotrópicos de la kriptonita amenaza con volverse enciclopédica. (Continuará).

 

Superhéroes y Ciencia: To be or not to be: that is the question [5]

por | 4 de octubre de 2008

(Continuación) Así pues el dichoso adamantium marveliano tendría que ser un material covalente, con propiedades como ser dieléctrico, denso, muy resistente y nada maleable, a la vez que un material metálico, con propiedades como ser conductor eléctrico, ligero, resistente y maleable. De modo que el material más fuerte del ‘Universo Marvel’ debe combinar, de alguna manera, las propiedades de los metales con las propias de las sustancias covalentes.

Algo nada probable desde el punto de vista de la ciencia, por no decir imposible. Por más que he leído, no he encontrado nada al respecto. Y por más que me lo he imaginado, tampoco llego a concebirlo. Confieso mis limitaciones. Para mí que tal material no puede existir. O al menos es muy poco probable. Un material ficticio por tanto.

Esto es lo que tiene el mundo de los superhéroes, que como se mueve en la frontera del conocimiento, más allá de lo posible y cerca del precipicio de lo comprobable, corre el riesgo de precipitarse. Por eso lo llaman ciencia- ficción, para no llamar a engaño. Porque los que así lo pretenden lo denominan magia. Por si pueden engañar.

Aunque yo no me fiaría del todo, de esta diferenciación que les hago.

Las leyes de Clarke

Sobre todo porque así nos lo advirtió el escritor británico A. C. Clarke (1917-2008), destacado novelista y divulgador científico, con sus tres leyes:

Primera ley de Clarke dice: “Cuando un científico famoso, pero ya de edad, dice de algo que es posible, es casi seguro que esté en lo cierto. Cuando dice que es imposible, probablemente se equivoca”.

– Más agresiva, la Segunda ley de Clarke reza: “La única manera de encontrar los límites de lo posible es yendo más allá de esos límites y adentrarse en lo imposible”.

– Y la más popular y citada de ellas, la Tercera ley de Clarke: “Toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”.

Aunque no voy a entrar en ellas, advertido queda acerca de lo imposible, lo improbable y lo mágico. No se puede decir más con menos. O cuando menos es más.

Y hasta aquí

Bueno, creo que por ahora, de adamantium ya estamos bien servidos. Salvo que ustedes dispongan lo contrario y quieran que les aporte alguna información más, que por ahí anda. Ya saben donde me tienen y que lo haría con gusto.

No quiero sin embargo finalizar esta entrega, sin dar respuesta en esta tribuna pública a una pregunta privada, que hace unos días me hizo un estudiante de Física. Quería saber si las garras de Lobezno podrían romper el escudo del Capitán América. O lo que es lo mismo, si el adamantium era más fuerte que la aleación de acero y vibranium. Una buena pregunta, de difícil respuesta.

Analizando ambos materiales pienso que no. Más que nada por la capacidad del vibranium de absorber la energía sonora, sin que ese proceso le inestabilice. Algo que le hace casi indestructible. Si a esto le unimos la “fortaleza” de su aleación con el acero, definitivamente no. Es más que probable que el escudo de “Capi” sea lo más de lo más en el mundo de los superhéroes. Nada se puede contra él. (Continuará).

 

Superhéroes y Ciencia: Una propiedad más [4]

por | 27 de septiembre de 2008

(Continuación). Sí, claro que hay más propiedades. Ahora una que está relacionada con el cambio de estado de agregación que le hace Magneto al adamantium de Lobezno, al pasarlo de estado sólido a líquido (fusión). Un efecto térmico que logra, al someterlo a la enorme intensidad de su potente campo electromagnético, que le transmite la energía suficiente como para que se funda.

Luego es una causa de naturaleza electromagnética la que actúa sobre el adamantium, que tendría que tener, entonces y también, la misma naturaleza para interaccionar con él. O lo que es lo mismo, el adamantium es un conductor eléctrico ¿Qué tiene que decir la ciencia de todo esto? ¿Tienen los materiales covalentes esta naturaleza? Para entendernos, ¿son conductores de la electricidad las sustancias covalentes?

Por otro lado, ya en el veinticinco aniversario de la primera aparición lobezna, el adamantium volvía de nuevo a las imprentas en Wolverine #145 (diciembre, 1999). Y con él una novedad, al manifestar Marvel que se trataba de un metal. Un momento. Entonces, ¿todo lo que hemos visto sobre su carácter covalente…?

Como pueden ver, no escasean los problemas científicos en este mundo adamantino. Mas, nosotros, tranquilos. Como siempre. Yendo por partes. Sin prisa. Pero sin pausa.

El adamantium se funde

Por la infortunada experiencia con Magneto sabemos que se derrite. Una esperada consecuencia de un efecto conocido como efecto Joule, que produce la electricidad en aquellos materiales que la conducen. Pero nunca en aquellos que no la conducen como, por ejemplo, los covalentes.

En efecto. Si recordamos lo fuertemente localiza¬dos que están los electrones en las regiones internucleares de los átomos enlazados y su nula movilidad, las sustancias covalentes no pueden manifestar conductividad eléctrica. Ni ellos ni tampoco sus disoluciones, dicho sea de paso.

Lo que se traduce en que el adamantium no es un conductor de la electricidad. Por el contrario es un dieléctrico. De hecho, el mejor dieléctrico que podría existir. Un verdadero aislante eléctrico, dado el extremo valor del enlace entre sus átomos. Luego sería inmune a los ataques electromagnéticos de Magneto y no se fundiría.

Pero como no lo es y se derrite, el adamantium no puede ser covalente y por lo que sabemos, la ciencia dice que debería ser un metal. Que es precisamente lo que dice Marvel. Lo que nos viene bien pero, por desgracia, no puede ser, ahora que lo pienso, dada su gran resistencia mecánica, impropia de los metales. Se lo advertí, había problemas.

El adamantium es un metal

Es la última de Marvel sobre el “indomable” material (procede del griego adamas, indomable). Dicho lo cual, veamos ahora lo que dice la ciencia. Para intentar explicar cómo es que los átomos de un metal se unen, los científicos han ideado, como para las sustancias covalentes, un modelo: el modelo de enlace metálico.

Según éste, los metales estarían constituidos por una red de iones positivos en estado de vibración, rodeados por una nube colectiva de electrones de valencia, con plena libertad de movimiento, que interviene como cemento de unión de los iones, conformando el cristal metálico.

Así pues, la característica de los electrones en los metales es su movilidad, su deslocalización, la posibilidad de ocupar múltiples niveles energéticos muy próximos entre sí. Gracias a ella los metales son conductores de la electricidad, y se ven influidos por los campos electromagnéticos.

Con esta información, si el adamantium es un metal, la ciencia podría justificar lo que Magneto le hace a Lobezno. Y aún más. Dado que los enlaces metálicos no se establecen en una dirección única como los covalentes (se dice que son no direccionales), también podría explicar su gran maleabilidad e, incluso, su baja densidad, imposibles si fuera covalente. Una naturaleza que, sin embargo, sí justificaría su gran resistencia.

Entonces con qué nos quedamos, ¿covalente o metálico? ¡Ay, adamantium! ¡Cuántos disgustos me das! (Continuará).

 

Superhéroes y Ciencia: Más propiedades del Adamantium [3]

por | 20 de septiembre de 2008

(Continuación) Desde el punto de vista de la ciencia hay varias dificultades para entender el comportamiento de este material. Hemos de saber que la resistencia de cualquier material depende no sólo, ni tanto, de la clase de átomos que lo forman, como del tipo de enlace mediante el que están unidos.

Conforme más fuerte sea este enlace, más resistente será el material. Y como se trata de un material muy resistente, sus átomos estarán unidos por el enlace más fuerte conocido. Luego el adamantium ha de ser…

… Un material covalente

Sabemos que el más fuerte de los conocidos es el enlace covalente. Por él los átomos se unen entre sí debido al hecho de compartir sus electrones de la capa más externa. De esta manera cada par de electrones (2e) supone un nexo de unión entre ellos o enlace covalente, y a las sustancias así formadas se las denomina sustancias covalentes.

Según este modelo de enlace covalente, los electrones compartidos están fuertemente retenidos en las regiones internucleares de los átomos enlazados, atraídos electros¬táticamente por las cargas positivas de los núcleos. No se pueden mover de ahí, por lo que se dice que están localizados. Y sus uniones, los enlaces covalentes, se producen en una dirección única, lo que se conoce como enlaces direccionales.

Pues ya está. Si es covalente, que es lo que en principio parece estar claro, se podría explicar la primera de las propiedades comentadas: su legendaria resistencia, que ya no indestructibilidad. Un fenómeno que vendría derivado de la inmovilidad de sus electrones de enlace y de la extremada fuerza de unión entre sus átomos. Bien, tampoco es así exactamente, pero seremos algo permisivo con esta propiedad, y pasaremos de puntilla por ella. Al menos por ahora, aunque ya adelantamos que no se conoce ninguna sustancia covalente con tal valor de resistencia. Pero bueno, el adamantium, de existir, tendría que ser una sustancia covalente. Veamos otra propiedad.

El adamantium es ligero

La anteriormente comentada idoneidad guerrera del adamantium, se ve incrementada con otra de las propiedades ya que, según parece, se trata de un material liviano. Una cualidad que le confiere ligereza a los objetos que se construyan con él. De modo que, al ser menos pesados que los construidos con acero o hierro, darán ventaja a sus dueños. Aunque no lo mencionan, la idea es que el adamantium es un material de baja densidad.

Y aquí tenemos un problema. Esta propiedad no es factible si se trata de un material covalente. Y por desgracia no podemos ser permisivo con la ligereza, como antes lo fuimos con la resistencia. Es evidente que la extrema fuerza del enlace hará que este material sólido muestre, muy probablemente, una densidad también extrema. Lo que se traducirá en que de liviano no tendrá nada de nada. Por el contrario será muy denso, por tanto, muy pesado y, por ende, poco fácil de manejar. No, visto así, no puede ser covalente. Ya les advertí. Y esto no es todo. Hay más propiedades.

El adamantium es manejable

Muy manejable. Lo que posibilita que se puedan crear armas con él, de hojas extremadamente afiladas y capaces de atravesar cualquier material. Una condición muy valorada en este mundo tan agresivo. Se trata de una de las propiedades mecánicas que tienen ciertos metales y aleaciones, la de la maleabilidad.

Sí, ha leído bien, metales y sus aleaciones. La maleabilidad es una propiedad que exige que los enlaces existentes en el material sean no direccionales, para así posibilitar su fácil manipulación, como ocurre con los metales. Pero los del covalente son direccionales. Entonces, tampoco esta propiedad se explica si el adamantium es un material covalente, porque ha de ser un metal. Mal asunto.

Adivino lo que está pensando, ¿hay más propiedades? (Continuará).

 

Superhéroes y Ciencia: Propiedades del Adamantium [2]

por | 12 de septiembre de 2008

(Continuación) Comenzamos esta entrega, con el estudio de las adamantinas propiedades. De entrada nos dicen que es un material indestructible, ligero y manejable. Unas cualidades éstas que bien pueden guardar relación, con algunas propiedades físico-químicas de los materiales. Por lo que pueden ser motivo de análisis científico. Aquí hay faena blogera. También nos hablan de una singular cualidad: su alta capacidad receptora a la magia, que la dota de propiedades no naturales que potencian todas las demás. En esta ocasión, como comprenderán, la ciencia tiene poco o nada que decir.

Pues bien, sin más. Veamos qué cuentan los laboratorios Marvel y lo compararemos con lo que dice la ciencia en la actualidad, acerca de ellas. Así funciona la racionalidad.

El adamantium es indestructible

Según nos dicen, dada su poderosa estructura molecular (estructura que por cierto no describen), el adamantium es en teoría indestructible. Se están refiriendo con el calificativo, a su sobrenatural resistencia para no verse afectado por nada conocido. Por eso resulta ser un material idóneo para la fabricación de armas, armaduras y todo tipo de objetos bélicos propios de estos personajes. Es como aparece, cinco años después de hacerlo en la coraza externa de Ultron, en The Incredible Hule #181 (noviembre, 1974), formando parte ahora del esqueleto y las garras retráctiles del mutante Wolverine.

Pero antes de ver qué dicen disciplinas académicas como ‘Ingeniería mecánica’ e ‘Ingeniería estructural’ al respecto, nos tenemos que detener en un detalle sorprendente. Lo de la indestructibilidad, sólo lo dicen de entrada. Después resulta que no es para tanto, pues hablan de que sí se puede alterar si se emplea un “Reordenador Molecular”. De modo que la misma tecnología responsable de crearlo y moldearlo, es capaz de desintegrarlo, ¿entonces lo de indestructible a qué viene? Sorprendente.

Y más, porque no dicen qué tipo de aparato es, ni cómo funciona, ni cual es su fundamento científico. Nada de nada. Bueno, esto ya no es tan sorprendente, al fin y al cabo es un cómic. No me pregunten qué es este organizador molecular, porque científicamente no existe. Al menos, yo no he oído hablar de él.

Más talones de Aquiles

Y no queda aquí la cosa. El adamantio ha demostrado a lo largo de su historia, tener otros varios talones de Aquiles, en su supuesta resistencia a todo. Puntos débiles en su naturaleza y estructura físico-química, que ponen en duda su status de inalterable indestructible. Veamos algunos.

En cierta ocasión, el Hombre Maravilla logró destruir la cabeza de Ultrón, compuesta de adamantium, con tan sólo concentrar sus poderosos golpes en esta parte del robot. Otro incidente, que cuestiona la invulnerabilidad adamantina, tiene que ver con Hulk. En Ultimates vol 1. #5, La Masa logra romper una aguja hecha de adamantium, y no sería ésta su única travesura. En el primer número de la miniserie Ultimate Wolverine vs. Hulk, éste lo parte por la mitad. Le arranca ambas piernas a Wolverine en el fragor del combate ¡No puede ser!, me dirá usted ¡Su esqueleto está constituido por el inmutable adamantium! No podrá ser, pero es.

Aunque hay que decir que, en esta ocasión, Marvel Comics se porta. Y aunque no ofrece una explicación científica a semejante incongruencia, sí tiene una buena salida. Apunta la idea de que, si bien los huesos son de este material, las articulaciones no. Y por tanto son rompibles. Estarán conmigo en que la salida es buena. Hay que reconocerlo. Todos los anteriores son ejemplos de Mecánica frente a Química.

Y otros más

También los hay de Electromagnetismo frente a Química. Magneto, el mutante dueño y señor del magnetismo, deja en evidencia la indestructibilidad adamantina al mostrar su control sobre ella. Lo consigue conectándose con el esqueleto de Wolverine y elevando, mediante el efecto Joule, su temperatura. Lo suficiente como para licuar el adamantium. Después se limita a extraérselo, dejándolo como un simple humano. Simple y sencillo.

Y como ya sabemos por anteriores entregas, el vibranium del escudo del Capitán América es otro material que es capaz de destruir el adamantium. En concreto, el vibranium de la Antártida produce unas radiaciones que funden todos los metales, incluido el adamantium.

Como podemos ver, la propia Marvel es la primera que se contradice y nos muestra la vulnerabilidad de su adamantium. Un material no tan indestructible. Y a todo esto, ¿qué dice la ciencia? (Continuará)

 

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