
La trilogía cinematográfica de X-Men quedo truncada cuando Fox no le permitió al director Bryan Singer el tiempo suficiente para terminar de filmar Superman Returns antes de regresar a culminar la saga de los mutantes.
El resultado fue que Brett Ratner asumió el control y X-Men 3: The Last Stand terminó siendo uno de los peores pedazos de porquería que jamás se han hecho. Sin embargo las ideas concebidas por Singer y el escritor Michael Doughtery han llegado hasta nosotros y me he permitido traducírselas y resumirlas.
A pesar de que Singer ni Doughtery completaron un guión, su idea del Fénix hubiera mostrado a la entidad intentando terminar con la opresión mutante y estableciendo una paz mundial a través de sus ilimitados poderes. Los X-Men, aliados con la hermandad del mal, habrían tenido que contener la devastación lo mejor posible y luego tratar de detener a Fénix.
Sin embargo la criatura no habría muerto, sino que se habría retirado del planeta para crear nueva vida en otros mundos. La cura mutante y las otras estupideces que debimos tolerar en el tercer film ni siquiera son mencionadas y a pesar de que faltan algunos detalles, este film suena muchísimo más interesante del que llego a los cines.
Por ahora, Bryan Singer ha regresado a la saga mutante para dirigir la precuela 'X-Men: First Class', pero aún no pierdo la esperanza de que también vuelva para un posible X-Men 4 o algo que restaure a los X-Men a su antigua gloria.
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