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Supervillanos Ciencia

Superhéroes y Ciencia: Electro

por | 7 de octubre de 2007

Forma parte de la galería de los supervillanos. Esa variante de malhechores, tan frecuente en cómics, cine de acción y ciencia ficción, que por su extraordinaria inteligencia, expreso deseo de hacer el mal y posesión de superpoderes, se convierten en el enemigo natural del superhéroe. En el antagonista ideal sin el cual, las increíbles hazañas de nuestro ídolo no destacarían tanto. Para que nos vamos a engañar. Puro ejercicio de maniqueísmo argumental.


Sólo los superhéroes son capaces de resolver los problemas que crean sus archienemigos, también dotados en muchas ocasiones con superpoderes. Ellos son la única defensa que tiene la humanidad, frente a tan omnipotentes malvados. Y cada superhéroe suele tener sus propios supertruhanes. Uno de los de Spiderman es Electro. Un personaje creado por Stan Lee y John Romita para Marvel Comics, que hace su primera aparición en Amazing Spiderman nº 9 (1964). Un clásico ya.

De electricista a Electro

Si se mira con atención, son escasos los superhéroes que adquieren sus superpoderes, merced a una experiencia con la electricidad o el magnetismo. Ya sabemos que las dosis masivas de radiación de algún tipo o una prodigiosa mutación genética, son las que se encuentran entre las experiencias preferidas por nuestros héroes. Algo que no ocurre con los supervillanos, que parecen decantarse más por esta poderosa fuerza de la naturaleza, que es el electromagnetismo. No se sabe de ningún motivo que justifique esta elección, de modo que aceptaremos que así son los, más que dudosos, gustos de estos malvados.

Es conocido que el “alter ego” de Electro es Max Dillon. Un hombre de infancia difícil, con graves problemas familiares, y que ha desarrollado una personalidad egocéntrica, con ciertas tendencias antisociales. Trabaja como electricista reparando líneas eléctricas y un día sufre, por accidente, una descarga eléctrica de alta tensión. Como suele suceder en estos cómics, tras el shock, lejos de morir electrocutado, sufrir quemaduras de alto grado o irreversibles daños neurológicos, nuestro hombre descubre con sorpresa que está indemne. Pero no queda ahí la cosa. La sorpresa da paso al estupor, cuando advierte que ha adquirido la capacidad de almacenar energía eléctrica. Se ha convertido en un condensador humano, capaz de cargarse cuando quiera y de lanzar rayos a voluntad. Un cañón eléctrico humano. Un arma al alcance de muy pocos. Entonces, claro, el estupor deja vía libre a su innata maldad.

Decide utilizarla en su propio beneficio, ya sabemos de su maleva predisposición, e inicia una carrera delictiva que lleva a cabo, es malvado que no tonto, disfrazado. Como suele suceder con otros muchos, su mal gusto en la elección del vestuario corre pareja con su maldad. Max diseña un llamativo traje, en chillones verde y amarillo, que complementa con una relampagueante máscara en color amarillo, con la imagen de un rayo. Una horterada vamos, pero es lo que hay. Adopta el nombre de Electro ¿cuál si no? y se dedica a robar.

Eléctrico Electro

Electro carga su cuerpo de electricidad en las torres transformadoras, de las estaciones eléctricas más alejadas de Nueva York. Aunque no se especifica en el cómic la cantidad de carga, sí aporta el valor del voltaje al que lo hace. Y es muy elevado, nada menos de un millón de voltios (1 000 000 V). Además la puede liberar a razón de 1000 V/min, una descarga eléctrica que bien podría alcanzar una distancia de treinta metros (30 m) y matar a un hombre que estuviera a tres. Un rayo letal que se desplazaría a 300 m/s, casi la velocidad del sonido. Todo un superpoder a primera vista, aunque menos de lo que parece.

Porque, aun siendo los anteriores unos valores impresionantes, por sobrehumanos, para un supervillano, no por ello son sobrenaturales. Baste recordar que un rayo terrestre tiene un voltaje de cien millones de voltios (100 000 000 V), se propaga a 140 000 km/s, puede alcanzar una distancia de trece kilómetros (13 km) y generar un campo eléctrico de 10 000 V/m. Todo esto sin considerar que en cada instante, se están descargando sobre la Tierra 1800 tormentas, de un valor aproximado de 1500 C/s cada una.


De modo que Electro no tiene nada de sobrenatural, aunque sí de sobrehumano. Lo que no es poco, sino mucho. Más que suficiente para cometer sus fechorías sin temor alguno, si no fuera por Spiderman. (Continuará)

Escrito por Carlos Roque Sánchez croque@supercable.es