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La guerra de los Robin

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Portada de La guerra de los Robin

Edición original: Robin War núms. 1 y 2 USA, Grayson núm. 15 USA, Gotham Academy núm. 13 USA, Detective Comics núm. 47 USA, Red Hood/Arsenal núm. 7 USA, We Are Robin núm. 7 USA, Robin: Son of Batman núm. 7 USA, Teen Titans núm. 15 USA, Robin War núm. 2 USA
Fecha de salida: Junio de 2016
Guión: Brenden Fletcher, Lee Bermejo, Patrick Gleason, Peter Tomasi, Scott Lobdell, Tim Seeley, Tom King, Will Pfeiffer
Dibujo: Adam Archer, Alain Mauricet, Andrés Guinaldo, Carmine Di Giandomenico, Javier Fernández, Jorge Corona, Khary Randolph, Miguel Mendoça, Mikel Janin, Scott McDaniel, Steve Pugh
Formato: Tomo rústica, 232 páginas
Precio: 20,50 €

A lo largo de la historia y la mitología de Batman hemos visto como el hombre murciélago, en teoría el más arisco y solitario de los superhéroes, ha tenido infinidad de compañeros más jóvenes que han aportado algo de luz y optimismo a su cruzada. Dick Grayson, el primer Robin y posterior Nightwing, fue el que lo empezó todo y abrió un camino para que otros adolescentes se unieran a la misión de Batman como sus compañeros, sus soldados. Jason Todd fue el segundo Robin hasta que murió a manos del Joker. Originalmente, Tim Drake fue el tercero, aunque en la continuidad de los Nuevos 52 decidieron saltarse esa parte para convertirlo directamente en Red Robin. En esta misma continuidad, pasamos directamente a Damian Wayne (ya que Stephanie Brown fue borrada hasta “Batman Eterno”) y hasta hace poco el círculo, explorado de forma diferente en novelas gráficas de la línea Otros Mundos y en diferentes realidades, terminaba ahí.

Pero recientes acontecimientos del Nuevo Universo DC, entre ellos la ausencia del verdadero Batman, han hecho que diferentes jóvenes de Gotham creen un movimiento, el Colectivo Robin, por el cual cualquiera que quiera hacer algo bien por su ciudad puede ponerse una R en el pecho y salir a patrullar. Y claro, mientras que a los Robin originales los entrenó el mejor, a los chicos de este grupo no los ha entrenado nadie. Sin el Batman original en las calles y con el Batman de Jim Gordon teniendo que darles caza, es turno de los que de verdad han seguido el legado de Robin entrar en acción y sacarles las castañas del fuego. Todo ello mientras el Tribunal de los Búhos sigue confabulando desde las sombras con un nuevo plan para la ciudad y el hijo gris.

Tom King se encarga de dirigir un crossover bautizado como “La Guerra de los Robin” en el que artistas de la talla de Patrick Gleason (“Robin: Hijo de Batman”), Mikel Janín (“Liga de la Justicia Oscura”) y Scott McDaniel (“Nightwing”) dan lo mejor de sí para montar una guerra abierta entre los Robin originales y los impostores (cosas de Damian) que va más allá de lo que ellos mismos creen. La sombra de los búhos acecha a los petirrojos y cualquiera que lleve o haya llevado el manto de Robin está en peligro. Traiciones y confabulaciones mediante, parece que en una guerra vale todo y que sin Batman, el verdadero, para liderarlos, cada Robin tiene sus metodos.

Investigación, confianza, sufrimiento, familia. Cuatro conceptos. Cuatro formas de entender qué significa ser Robin. Cuatro chicos maravilla originales… y una legión de ellos pretendiendo estar a la altura. Pero, ¿de verdad lo están? ¿de verdad puede cualquiera ser Robin?

Página de Robin War #1La historia arranca con un pequeño incidente en una tienda pequeña. Uno de los nuevos autoproclamados Robin comete un error de novato que alguien tiene que pagar con su vida. La gota que colma el vaso, por eso desde el ayuntamiento se inicia una cacería contra todo aquel que luzca una R en su ropa o los colores de Robin. Golpear primero y preguntar después.

Ante tal panorama, los Robin originales deciden intervenir para cumplir con su misión e intentar que estos chicos y chicas que parecen querer jugar a ser como ellos no salgan heridos. El problema radica en que todo esto va más allá de recuperar identidades propias y evitar que los impostores se hagan daño. El Tribunal de los Búhos se revela como, oh sorpresa, un gran titiritero que tiene otros planes y ha estado orquestándolo todo desde las sombras para conseguir un objetivo final muy claro, plan B incluido.

Tom King da forma a una historia que abarca varias colecciones, además de la mini-serie de dos números “Robin War” creada para cimentar el grosor de la trama, y lo hace proponiendo interesantes ideas que convierten a Robin en un movimiento social inspirado en los originales. Como si esos chicos fueran un ejemplo a seguir impulsado por las redes sociales y diferentes modas, sin tener en cuenta que para ser Robin se necesita algo más que buena voluntad y un traje chulo. Como concepto es algo que funciona muy bien y que ha demostrado aportar elementos nuevos con los que refrescar la idea de lo que significa ser Robin. Scott Snyder dio en el clavo con la introducción de la Corte de los Búhos, las Garras y demás, y King aprovecha todo eso en su historia con gran acierto.

Recorte de una página de Grayson #15

Entre sus problemas tal vez está la falta de trascendencia, ya que sus consecuencias solo se exploran en el tomo posterior de “Grayson” y poco más (aunque bien es cierto que al menos uno de estos nuevos Robin se convierte en algo más después); lo irregular de los estilos de dibujo, que aunque perdonable hay un salto importante entre unos y otros; el relleno de números como el que pertenece a “Academia Gotham” que no aporta absolutamente nada a la trama; y la desvirtualización de Robin como personaje, en el sentido de que aquí se plantea que cualquiera puede ser Robin, incluso chavales sin ninguna formación ni entrenamiento para salir por la noche a combatir el crimen. Son niños jugando a ser mayores.

Los originales pasaron años entrenando con el mejor, en el caso de Damian también con la Liga de Asesinos, dedicando su vida a convertirse en herramientas para la lucha contra el crimen, armas vivientes capaces de las proezas más impensables. La perfección casi a la altura de su mentor. Robin. Y sí, es cierto que la mayoría de los novatos no tienen los recursos, la formación ni la determinación de los originales, pudiendo barrer el suelo con ellos fácilmente, pero ahí entran en juego la inexperiencia ante una situación como esa y la invencibilidad característica que todo adolescente cree poseer. Juventudes rotas que buscan un propósito más allá de lo que les ofrece la vida.

Página de Robin War #2Su inicio prometedor, que convierte a Robin en un movimiento casi revolucionario para luchar contra la injusticia de las calles mientras desde los despachos y las sombras prefieren frenarlos, va perdiendo fuerza según avanzamos. La gran idea de King se queda sin fuelle según pasan las páginas, tal vez por querer abarcar demasiados números en demasiadas colecciones y por desviarse de lo que parecía que querían hacer con ella inicialmente. El final remonta y plantea un par de soluciones brillantes al conflicto, aunque para conocer el desenlace final haya que continuar más allá de este tomo, que no es nada autoconclusivo.

Lo irregular del dibujo es un mal menor, aunque pueda pesar como una losa en algunas páginas que lastran el conjunto, y el gran problema del tomo es que la misma historia no se sostiene por sí sola en algunos momentos. Dicho eso, nos encontramos con tramos en los que la dinámica entre los Robin originales se representa mejor que nunca. Es la relación entre cuatro hermanos, hijos de un mismo padre pero con orígenes muy diferentes, que están siempre ahí el uno para el otro pese a los roces. Muy bien llevada esa relación.

La conclusión del tomo, con los Búhos muy presentes, deja abiertas muchas posibilidades que habrá que explorar posteriormente en “Grayson”. Es un buen final que nos deja con ganas de más y que hace perdonables los problemas de ritmo que tiene el nudo de la historia. Si os gusta Robin, cualquiera de ellos, es más que recomendable.

Javi Garcia

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1 comentario

  1. Mi robin favorito siempre será Sthepanie…malditos new52, primero Wally, luego Donna y ahora Sthepanie XD

    Menos mal que tengo rebirth y los cómics de batgirl pre-flashpoint.

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