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La Herencia de la Ira

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Portada de La Herencia de la Ira, por Jason Aaron y Ron Garney

 Edición original: Men of Wrath 1-5 USA
Fecha de salida: Octubre de 2016
Guión: Jason Aaron
Dibujo: Ron Garney
Formato: Libro en tapa dura. 136 páginas
Precio: 15,00 €

¿Cuál es el origen de la rabia? ¿Qué origina esa pérdida momentánea de cordura que nos lleva hasta el límite? ¿Cuál es el desencadenante de esa sensación tan primordial? Y yendo más profundo todavía… ¿es posible que se pueda transmitir cual enfermedad genética a través de los diferentes hijos de una familia, como si fuera una maldición?

Esa es la premisa que nos plantean Jason Aaron y Ron Garney en “La Herencia de la Ira”, un cómic publicado bajo el sello Icon el año pasado y con el que quieren desatarse al 100% en una historia de su propia cosecha y que ahora Panini nos trae en el mes de octubre recopilando los cinco números disponibles.

El punto de partida nos introduce a los Rath, una familia de granjeros que era normal hasta que un violento incidente que sucedió años atrás por unas ovejas les acabó marcando generación tras generación, entrando en una espiral incesante de violencia. En el presente, Ira Rath hace lo que mejor sabe: matar por dinero.

Jason Aaron no se anda con medias tintas con la violencia y muestra escenas realmente duras, ya sea tanto a nivel explícito como por el contexto de la escena, y allí reside su mayor virtud pero a la vez su mayor defecto. La historia es un clásico thriller de acción que destaca precisamente por su irreverencia y su dinamismo, lleva un ritmo vertiginoso que no da descanso al lector en ningún momento acompañado además por una buena caracterización de personajes, que es algo que suele fallar en este tipo de obras, las introducciones de Ira y Rubén nos dejan claro qué tipo de personas son, no hace falta más para los requisitos de la historia.

No encontraremos nada que redefina el género pero los principales participantes de este macabro juego acaban adquiriendo voz propia y consiguen preocupar al lector por sus acciones y/o sus destinos. Y es que detrás de la gran cantidad de sangre y balas que vuelan por las páginas, esto es realmente una tragedia familiar justificada decentemente mediante flashbacks al inicio de cada capítulo, y es esta conexión emocional, ese trasfondo bien desarrollado, que añade algo de profundidad y evita que la historia caiga en el espectáculo vacío como fácilmente podría haber ocurrido.

El lado negativo es precisamente que al ser una obra sin limitaciones Aaron no se contiene y en varias ocasiones los hechos que vemos en la página se sienten más como algo forzados, pensados únicamente para mostrar lo maduros y violentos que pueden llegar a ser sin aportar nada nuevo a lo que está contando. El ejemplo más claro es como termina la primera escena de Ira, esas últimas viñetas no añaden nada a definir a su personaje y caen en lo que aquí se comenta, un recurso fácil que confunde la madurez con la violencia gratuita.

Esto último se entiende bien cuando conocemos la intención de Aaron. En la etapa de promoción del cómic y que en el tomo se muestra en el artículo inicial, el guionista dice que quería hacer una historia que le llevara al límite como autor, para ver hasta qué punto podía llevar sus ideas más oscuras y macabras, por desgracia en varios momentos acaba confundiendo una historia transgresora y oscura con una que busca llamar la atención fácilmente. Lo bueno es que, pese a ser un punto negativo presente en varios momentos de la historia, no es algo que reste sustancialmente como para desestimar todo lo bueno que tiene.

Imagen de La Herencia de la Ira #1, por Jason Aaron y Ron GarneyY es que la gran ventaja de este tipo de colaboraciones más personales es que en general hay una sinergia entre guionista y dibujante que no hace más que sumar, y este es uno de esos casos. Ron Garney (antiguo colaborador del mismo Aaron en colecciones como “Lobezno” que, hasta cierto punto, se asemejan a esta) se plantea como el dibujante idóneo para adaptar este guión, con un trazo intencionadamente descuidado y sucio para transmitir ese toque urbano y violento que impregna a los cinco números recopilados.

Además, ese dinamismo que comentaba en el guión también está presente en las composiciones de las páginas (cosa natural, por otro lado), distribuciones diversas de viñetas que sirven para controlar la situación en todo momento, demostrando la mano firme que tiene Garney en este aspecto.

La edición de Panini está bastante cuidada para el precio que tiene, pero tiene pequeños fallos de traducción que no es la primera vez que les ocurre en una obra de corte más independiente, alejado de Marvel. Con un artículo inicial escrito por el mismo Aaron, portadas alternativas y bocetos de diferentes páginas, va algo escaso de extras pero los 15€ que cuesta el tomo son más que justos para la diversión que aporta.

En resumidas cuentas, Jason Aaron y Ron Garney firman una miniserie extremadamente violenta, no apta para todos los públicos, que a veces se pasa con la crudeza de sus escenas pero que lo compensa presentando la típica historia de acción aderezada por un conflicto familiar que se extiende durante generaciones. Guionista y dibujante se combinan a la perfección para crear un cómic que gustará a quienes busquen una lectura rápida, divertida y que no se ande con rodeos en lo que respecta a la violencia y el lenguaje.

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