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Los Cuatro Fantásticos, núm. 11

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Portada de Los Cuatro Fantásticos, núm. 11

Edición original: Fantastic Four, vol. 6, núm. 11 USA
Fecha de salida: Octubre de 2019.
Guión: Dan Slott.
Dibujo: Paco Medina, Kevin Libranda, Paolo Villanelli y Juanan Ramírez
Formato: Grapa, 24 págs. A color.
Precio: 2,20 €

Después de una huida en el último momento de Latveria, la Primera Familia de Marvel ha vuelto a su hogar en la calle Yancy para volver a la rutina científica aventuresca. Una vez allí, Reed y Sue tuvieron que ponerse en una actitud recta ante Franklin por su reciente actitud y le pidieron a Ben que se encargara de su castigo por la falta de respeto que mostró hacia Alicia. Buscando la mejor manera de enseñarle valores al joven, la Cosa y Alicia le hicieron trabajar como voluntario y luego organizaron una fiesta en la calle Yancy para que todos se conocieran entre sí. Gracias a ello y al objetivo común de defender su barrio de los Gigantes de Hielo, Franklin y Valeria Richards aprendieron una valiosa lección que les hizo integrarse más en la Tierra. En este número veremos a los Cuatro Fantásticos buscando la causa y el origen de unas brechas que causan estragos mientras Franklin y Valeria se ven obligados a sacarse el carné de conducir para manejar el Fantasticar.

La historia de este número daría comienzo con la Familia Fantástica intentando reparar los daños causados por unas anomalías que parecen venir del Microverso cuando unos agentes del D.V.M.E. acusan a Valeria y Franklin de no tener carné para conducir los vehículos de su familia, obligándolos así a tener que presentarse a un examen. Hasta el día clave, Johnny y Ben intentaron ayudarlos cada uno a su manera, pero Franklin no conseguía los mismos resultados que su hermana y eso le estresaba. En pleno día de examen, Franklin y Valeria intentaron conducir lo mejor que pudieron, pero pronto se verían envueltos por una amenaza y tendrían que ayudar a sus padres para que Gargantúa no se hiciera con la victoria.

Los Cuatro Fantásticos, núm. 11. Página de muestra.En general, estamos ante una historia ligera, agradable y muy familiar que nos recuerda a los momentos que hemos podido vivir, ya sea como padres o hijos, a la hora de afrontar un examen de conducir. Si bien no estamos ante una de las tramas más emocionantes hasta la fecha, Dan Slott nos da uno de los cómics más entrañables que hemos podido leer recientemente. Ahora bien, hablando más en detalle de ciertos aspectos del cómic, el guionista actúa con gran acierto a la hora de tratar temas más “mundanos”, pero sin olvidar aquello que hace especial a este fantástico grupo de superhéroes, es decir, pequeñas aventuras científicas-fantásticas, que aquí se abordan con anomalías misteriosas relacionadas con otra dimensión. Por otro lado, uno de los puntos más brillantes de este número es cómo se desarrolla el examen de conducir de una manera tan alocada y cómo se acaba relacionando inevitablemente a la aventura de sus padres para detener a una villana de otra dimensión. Asimismo, la resolución de este cómic intenta no tirar por los tópicos y consigue sorprender en más de una ocasión, para luego rematar con un cliffhanger que nos aventura a pensar que los Cuatro Fantásticos tendrán problemas a medio plazo.

En cuanto a los personajes, este número en especial brilla por la ingeniosa dinámica entre Franklin y Valeria Richards, cada uno con una forma de ver las cosas tan dispar como el Sol y la Luna. Mientras uno encuentra dificultades para comprender conceptos básicos y específicos de la conducción, la otra lo domina todo con una facilidad pasmosa que nos recuerda a Reed Richards y su capacidad de memoria. Además, como hermanos que son, Franklin y Valeria no pueden evitar tener alguna que otra disputa ocasional por no comprenderse en los momentos que para uno u otro son difíciles, lo que es entendible para unos adolescentes, pero que nos llevará a llevarnos la mano a la cara a los adultos al ver una escena en la que dejan que la edad del pavo les domine. Por otra parte, los adultos de la Familia Fantástica tienen un cierto punto de comedia a la hora de ayudar a los jóvenes a la vez que sobresalen mientras luchan contra las anomalías y Gargantúa, villana de turno que no destaca mucho, pero que cumple su cometido.

Los Cuatro Fantásticos, núm. 11. Página de muestra.Sobre el ritmo, Dan Slott adecúa perfectamente esta historia corta en la extensión de una grapa, por lo que nos encontramos con una historia equilibrada donde la comedia es uno de los principales puntos fuertes.

A nivel artístico, la colección vuelve a tener un cierto baile de dibujantes que nos desconcierta, aunque es cierto que en este caso los artistas consiguen una homogeneidad y armonía que logra que se note muy poco que hay diferentes personas involucradas en el proyecto. Gracias a esa coordinación, Libranda, Medina, Villanelli y Juanan Ramírez nos entregan unas páginas que aportan una comedia sin igual junto con un notable acabado visual tanto en la representación de nuestro mundo como de la otra dimensión, donde los enemigos brillan.

En definitiva, considero que estamos ante un cómic muy relajante y divertido por la temática tan identificable que ha elegido Dan Slott para la ocasión mientras deja fluir la trama para que los villanos vayan preparando su próximo plan para intentar destruir a la Primera Familia de Marvel.

Puedes adquirir “Los Cuatro Fantásticos, núm. 11” aquí.

Aisling Clarke
Aficionada a las historias en todos sus formatos. Empecé a jugar a videojuegos a los seis años. Escribo novelas fantásticas en mi tiempo libre. Maestra de Primaria.

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