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Los Muertos Vivientes #18: Lo que viene después

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Portada del cómic Los Muertos Vivientes 18: Lo que viene después, Planeta DeAgostini (Septiembre 2013)

 Edición original: The Walking Dead 103-108 USA
Fecha de salida: Septiembre de 2013
Guión: Robert Kirkman
Dibujo: Charlie Adlard
Grises: Cliff Rathburn
Formato: Tomo rústica, 144 páginas
Precio: 7,50 €

Poco después de que se haya producido el estreno de la cuarta temporada de “” abordamos la nueva entrega de la serie de cómics en los que se basan, escritor por Robert Kirkman, y cuyo décimoctavo número llegó el pasado mes de septiembre a España. Bajo el título “Lo que viene después”, retoma una vez más los acontecimientos justo después de donde lo dejó el número, que nos dejó la presentación de Negan, el nuevo gran “villano”, así como la perdida de otro miembro del grupo (ya van quedando pocos del grupo original…).

En aquel ejemplar, parecía que Rick había dado su brazo a torcer tras recibir una “bofetada” de Negan y ver lo que este era capaz de hacer, sin embargo, en la última página, Rick nos sorprendía, como ya es habitual, para mostrarnos que siempre tiene un segundo plan en mente. Debido a este plan, le hacía un encargo especial a Paul Monroe, más conocido como Jesús. Una misión “encubierta”.

Prefiero no contar nada de lo que ocurre en en estos seis números que aquí se nos incluyen, tan sólo adelantando que conoceremos un poco mejor a Negan, como ya augura la portada del ejemplar, llegando a descubrir la “calaña” de la que la que está hecho. El otro gran protagonista de estos números es el joven Carl, del que hemos visto su evolución a lo largo de todo estos números, y que una vez más consigue sorprendernos por la gran decisión que parece tener.

Hay que reconocer que Kirkman está sabiendo manejar muy bien la serie. Tras más de 100 números, el escritor logra que la intriga y el suspense sigan siendo las dos grandes bazas del cómic, e incluso no parece notarse un excesivo desgaste más allá del habitual que se sufre por la novedad. Me atrevería a afirmar que el cómic casi que está soportando mejor, número tras número, el paso del tiempo, que la serie de acción real que los adapta (con muchas licencias, dicho sea de paso), que en numerosos episodios no alcanza esos dos elementos que casi siempre están presentes en los cómics.

Tras leer esta serie y la de Ladrón de Ladrones (reseña del primer y del segundo número) quedo completamente convencido de que lo que mejor se le da a Kirkman es la narrativa. En estos cómics sigue tan fresca como siempre. El estadounidense se muestra magistral en la creación de los diálogos, dejándonos en esta páginas algunos momentos únicos de interacciones entre los personajes (genial ese momento entre Negan y Rick justo antes de que el primero se marcha).

No obstante, también se le puede criticar a Kirkman el sendero por el que está tirando. Es decir, estamos ante un mundo apocalíptico, con zombies (o caminantes) en el exterior, y cada vez son menos zombies los que se ven en los cómics. En su defensa, y es algo que siempre he dicho cuando se han levantado críticas sobre el cómic o la serie, es que el punto de interés de Kirkman han sido siempre las personas, y no tanto los zombies. Dicho de otra forma, Kickman ha creado un escenario, y él quiere desarrollar cómo evolucionan o reaccionan las personas ante este inesperado contexto, ofreciendo reacciones de todo tipo, siendo muchas de ellas extremistas. Eso no quita que en estos números que aquí tenemos sean, si no me equivoco, en los que menor dosis de zombies y muertes tenemos, haciendo que los lectores más sedientos de acción se queden más indiferentes ante este ejemplar.

Imagen del cómic The Walking Dead #103, por Charlie AdlardPersonalmente, esta diferencia que ofrece este ejemplar me ha encantado. Kirkman está desarrollando una trama de una manera magistral, no olvidando sus habituales giros sorpresa (cuando todo apunta hacia un lado, gira el volante de la narrativa y nos acaba dirigiendo hacia otra dirección), por lo que es constantemente inesperado. A esto se le suma la capacidad que tiene para que todo atienda a cierta lógica, consiguiendo que la respuesta de los personajes no resulte excesivamente forzada.

Bien diferente es ya la trama que nos viene a contar. Quien venga leyendo todos los cómics podrá notar cierta monotonía o repetición, algo lógico dado que estamos ante un cómic realista (más allá del tema de los zombies) sin un fin o fecha tope fijada, por lo que hay que seguir estirando el asunto. Esto hace que nos dé la impronta de que estamos siempre leyendo lo mismo siendo lo único que cambia la localización de nuestro grupo protagonista y el loco al que se enfrentan, que además suele tener mayor locura que el anterior. Dicho brevemente, que el cómic se estira basándose únicamente en forzar aún más la situación, colocando a personaje cada vez más extremistas.

Pese a todo, me sigo reafirmando que estamos ante una colección relacionada con los zombies, pero sin que estos sean los protagonistas, espectacular, a la que estoy literalmente enganchado (una pena que llegue con periodicidad semestral).

Como en casi todos los números que han salido de la serie, Charlie Adlard se encarga de los dibujos, regresando Cliff Rathburn para crear el juego de sombras, siendo él quien generalmente lo hace en estos cómics, pero en el ejemplar anterior le cedió el testigo a Tony Moore. La única pega que le encontraba al principio a los cómics de “Los Muertos Vivientes” eran que fuesen en blanco y negro (sobre todo porque siempre he estado acostumbrado al color), pero con el tiempo he sabido ver que esta serie no sería igual si estuviese coloreada, y el juego de grises le aporta un toque más tétrico al asunto. El gran inconveniente que le sigo viendo es la dificultad que tengo para distinguir a todos los personajes que tenemos ya en la serie. Me temo que es una capacidad de la que carezco y a lo que no consigo acostumbrarme del todo.

Adlard no se muestra perfecto en estos números, sino que me ha atrapado y me ha sorprendido con algunas de las viñetas que aquí podemos encontrar. Desde esa mirada que Carl le echa a Rick o la capacidad que tiene para ilustrar las caras de terror o de sorpresa en los personajes. Una nueva maravilla visual, pese a que recurre habitualmente a ser poco preciso y meticuloso en la creación de los escenarios.

Imagen del cómic The Walking Dead #108, por Charlie Adlard

Álvaro Sánchez Cazorla
Fundador de Blog de Superhéroes. Sevillano, bloggero desde 2006, forofo de los superhéroes y las películas de ciencia ficción. Empezó su afición leyendo los clásicos cómics de Spider-Man de Bruguera. Su pasión acabó derivando en el resto de superhéroes y las películas frikis.

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1 comentario

  1. El gran inconveniente que le sigo viendo es la dificultad que tengo para distinguir a todos los personajes que tenemos ya en la serie.

    Pense que era el unico que le pasaba eso.

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