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Supergirl núm. 4

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Supergirl núm. 4 de DC Comics publicado por ECC Ediciones

 Edición original: Supergirl núms. 22 a 24 USA
Fecha de salida: Marzo de 2014
Guión: Frank Hannah, Michael Alan Nelson
Dibujo: Chad Hardin, Diogenes Neves
Formato: Tomo rústica, 72 páginas
Precio: 6,95 €

La colección de Supergirl en el Nuevo Universo DC empezó con aire fresco para ofrecer un nuevo origen al personaje que la vinculara a sus raíces kryptonianas pero a su vez la separara de su primo Kal-El y la larga sombra del icono de Superman.

Un inicio prometedor que se fue diluyendo en el tiempo nos dejó un tercer tomo recopilatorio que pese a cumplir con lo esperado empezaba a mostrar los primeros síntomas de cansancio al estirar la historia de la chica imcomprendida que busca su lugar en el mundo.

Con la intención de darle un nuevo rumbo a la serie, aunque aprovechando las desgracias que desde hace más de una veintena de números acompañan a un personaje que no ha tenido tiempo de respirar desde que ha aterrizado en la Tierra, Supergirl emprende un viaje espacial que por caprichos del destino la lleva al planeta I’noxia.

Pese al envenenamiento por kryptonita que sufre desde su enfrentamiento con H’El, Kara consigue derrotar a un monstruo y ganarse el apoyo de los habitantes del planeta, cuya protección ya estaba garantizada por un misterioso ser mitad hombre mitad robot que luce el blasón de la Casa de El en el pecho. Una reinvención del Superman Cyborg que años atrás le puso las cosas difíciles al verdadero hombre de acero, que ahora ve reescrita toda su historia para encajar en la nueva mitología que DC está construyendo.

Acierto o error, Supergirl deberá verse las caras con esta suerte de Superman Cyborg y con otro enemigo clásico de Superman y de Krypton.

Página de Supergirl #22Borrar de un plumazo el pasado del Superman Cyborg y con él, todo lo relacionado con la muerte de Superman y el reinado de los Superhombres, no es la mejor decisión editorial que ha podido tomar DC. Esta era una de esas historias que no deberían tocarse no solo por lo que supuso en su época sino por todas las consecuencias que acarreó posteriormente (la destrucción de Coast City y la posesión de Hal Jordan por Parallax, por ejemplo). Se puede entender que de vez en cuando haya que hacer limpieza y poner las cosas en orden para permitir la entrada de nuevos lectores, pero algunas historias deberían ser intocables.

Dicho esto, centrándonos en lo que ofrece la historia en sí intentando no pensar en lo que antaño fue Superman Cyborg, Supergirl sigue tan perdida como lo estaba en el primer número de la colección, aunque esta vez el sentido de la frase sea otro. La serie empezó con la llegada de Kara a la Tierra, ya como adulta, y la incomprensión de todo lo que estaba sucediendo tras haber estado varios años durmiendo. El tiempo ha pasado y esa historia ya ha perdido su fuerza, así que el personaje va dando tumbos intentando encontrar su lugar mientras nos cuentan historias que cada vez tienen menos sentido.

La marcha de Mike Johnson no le ha sentado bien a la colección. El guionista supo hacer suyo al personaje y crear un vínculo entre Kara y el lector, algo que sus sustitutos no han sabido encontrar.

Viñeta de Supergirl #22

Afortunadamente, después de los tres números recopilados en este pequeño tomo, parece que las cosas van a tomar un nuevo rumbo y quizás con suerte el paso por I’noxia habrá sido un mero trámite para que el nuevo equipo creativo se adapte a su nuevo hogar y se hagan con el control de la historia. Aunque para ver eso tendremos que esperar seguramente a que termine el inminente crossover “El Regreso de Krypton”.

Página de Supergirl #23Artísticamente nos encontramos con Diogenes Neves, que cumple con su cometido aunque la sombra de Asrar es alargada. Un estilo no muy original con fondos sencillos (la mayoría son simplemente coloreados, formas básicas o escenarios poco trabajados) se compensa con la priorización que da a los personajes, en la que priman los detalles. No obstante, en ocasiones los personajes pecan de falta de identidad y resulta un pelín complicado reconocerlos (suerte de los trajes). Quizás es una impresión mía, pero este tipo de detalles es de los que marcan la diferencia.

El punto fuerte del dibujo radica en la utilización del color. El señor Dan Brown compensa las carencias del artista (que no es que sea malo, simplemente le falta algo de técnica) con un contraste de colores que podríamos separar en dos partes. En la primera mitad del tomo, con tonalidades más claras, predominan azul, rojo y amarillo y se baña todo con luz y un aire gentil que transmite mucha calma (pese a que vemos que todo se va a torcer tarde o temprano). Es cuando llega la tormenta que el contraste se acentúa y en medio de la oscuridad de las viñetas se resaltan de una forma muy viva los colores de los trajes y las explosiones.

Página de Supergirl #24Muy a mi pesar, incluso con esas buenas palabras para el contraste del color, este tomo viene a demostrar que a veces los cambios creativos son malos y que cuando un equipo de guionista y dibujante ha hecho suyo el personaje y la colección, intentar meter con calzador una nueva pareja (o más) puede traer resultados negativos. La nueva historia aburre y lo que se supone que ha de ser una gran sorpresa para el lector no emociona, más bien deja con una extraña sensación de que nada tiene sentido y que se ha optado por ofrecer un camino diferente que no conduce a ninguna parte. Con suerte la aparición del Oráculo será un buen presagio e I’noxia pasará a la historia.

“Supergirl” empezó muy bien como colección y consiguió mantenerse por su cuenta hasta que la obligaron a cruzarse con Superman y Superboy para plantar cara a H’El. A partir de ahí, otro crossover forzado con Power Girl que funcionó de maravilla pero que abría demasiadas incógnitas que aún siguen en el aire (¿dónde se han quedado los planes de Lex Luthor y los demás?) y un viaje a la desesperada para morir en paz. Tenían buen material para continuar manteniendo el nivel pero el nuevo equipo creativo no ha sabido estar a la altura. Esperemos que ellos mismos se hayan dado cuenta del tropiezo y tomen cartas en el asunto.

Javi Garcia

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