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Superlópez: El gran desahuciador

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Superlópez. El gran desahuciador

Fecha de salida: Enero de 2014
Guión: Jan
Dibujo: Jan
Formato: Tomo cartoné, 48 páginas
Precio: 12 €

Desde hace unos cuantos años, cualquier español medio que esté mínimamente al día de la actualidad del país estará al corriente de lo que es un desahucio y de todo lo que conlleva, aunque sea de haberlo leído en prensa o visto por las noticias. Por desgracia, el drama de los desahucios se ha convertido en el pan de cada día en las noticias y, junto a la corrupción política, es una de las lacras de la sociedad española. Una que, inexplicablemente, los gobernantes del país parecen ignorar.

Frente a este panorama, y con el toque de denuncia social que otras veces ha caracterizado su obra, Jan decide rendir homenaje a los desahuciados con una dosis de humor negro para justificar el porqué de tales injusticias. Y la verdad es que si lo que narra Jan en “Superlópez: El gran desahuciador” fuera cierto, la disparatada situación tendría mucho más sentido que la propia realidad.

En “Superlópez: El gran desahuciador” una raza alienígena se ha infiltrado en las altas esferas de los gobiernos para exterminar a la raza humana desde dentro, desahuciándolos de sus casas. Como decíamos, una explicación disparatada que, por triste que pueda sonar, parece más creíble que la pasividad con la que actúan algunos dirigentes a los que tan solo les interesa el dinero.

Igual que sucedía en “Superlópez: Los recorta planetas”, un tema de actualidad se convierte en el eje de una historia a la que Jan aporta su fascinación por la ciencia ficción y los superhéroes para dar forma a una obra divertida y repleta de acción. Tras la pequeña decepción que supuso su última obra, “Superlópez: El ladrón del tiempo”, historia en la que se perdían un poco el incisivo humor del autor y los mensajes críticos en pos de una narración algo más simple y de aventuras; uno podría pensar que Jan ya no es el que era. Y sí, podríamos pensar eso, pero entonces estaríamos equivocados.

Superlópez: El gran desahuciadorSin llegar a ser ofensiva para los verdaderos afectados, Jan consigue profundizar en el tema ridiculizando lo injusto de algunos lanzamientos, lo rápido que se mueve todo para echar a la gente de las casas y lo complicado que es evitarlo. Superlópez, como héroe del pueblo, intentará detener tal plaga sin demasiado éxito hasta descubrir a los verdaderos causantes del problema. Impagable el momento en el que grita a pleno pulmón “¡Rajoy es un extraterrestre!”. Y es que, por difícil de creer que resulte, es más convincente esa explicación que cualquier otra.

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Lo curioso del tema es que esos extraterrestres no nos quedan tan lejos como podría parecer. Son seres que nadan en la abundancia, que usan el oro para hacer bolsas de basura y que están ciegos ante los despropósitos de un gobierno que se dedica a expropiar y echar de sus casas a gente que vive lejos y, por ende, nos les importa nada. ¿A alguien le suena algo así?

Una vez más, Jan recurre a las metáforas exageradas para reflejar un problema cotidiano e intentar hacer que el lector reflexione sobre ello. Y vaya si lo consigue. Que el pobre Juan López tenga que abrir las puertas de su casa a Jaime, desahuciado por las preferentes que compró a la simpática chica del banco que le pedía que firmara aquí y allá, o la improvisada oficina que tienen que montar allí mismo son tan solo dos ejemplos de lo que diariamente está sucediendo.

Como no podía ser de otra forma, todo se intenta hacer con el mayor de los respetos sin olvidarse de ese toque gamberro que suelen tener los tebeos de Superlópez. Hay humor, por supuesto, y a veces es algo negro, pero incluso en los casos más delicados está hecho con la mejor de las intenciones y la mejor prueba de ello es que nada más abrir el tomo nos encontramos con una cita de Ada Colau (la fundadora de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca). Así que difícilmente alguien se sentirá ofendido por ello.

Todos aquellos que hayan disfrutado con el largo recorrido de Jan y Superlópez y por cercanía, sobre todo de sus últimos álbumes, tienen en “Superlópez: El gran desahuciador” una cita imprescindible a la que no pueden faltar. Ya no solo por la maestría con la que se aborda un tema tan delicado sino porque el autor sigue en plena forma tanto escribiendo como dibujando. Ojalá llegara yo a esos tan bien llevados 74 años con los que aún es capaz de lucirse y sorprendernos en cada nueva aventura de Superlópez. Y que siga así durante mucho tiempo más.

Superlópez: El gran desahuciador

La conclusión final, que no vamos a desvelar por si alguno está interesado en leer la obra, es sublime. La única forma de librarse de esos extraterrestres es algo obvio y aún así, nadie lo ha hecho aún. Superlópez se queda perplejo ante ello y, con total seguridad, el lector también. Si la respuesta es tan simple y tan obvia, ¿en qué estamos fallando como sociedad?

Por suerte, aunque sea en la ficción, siempre tendremos a héroes como Superlópez de nuestro lado para luchar contra las injusticias. Que se preparen los mangantes corruptos porque a Superlópez y a Jan les queda aún mucha leña para repartir.

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Javi Garcia

3 comentarios

  1. ¿74 años tiene Jan?! Jolines. Hace tiempo que no me leo ninguno. “la banda del dragón despeinado” fue el ultimo que lei y ya es antiguo.

  2. Si es por mangantes y corruptos me da a mi que López va a necesitar mucha ayuda. La verdad es que Jan aborda con cierto humor (negro) el tema de los desahuacios y otros efectos colaterales de la crisis como el teletrabajo, donde los gastos de infraestructura pasan sobre el trabajador. Muy buena reflexión sobre nuestra horrorosa realidad que abunda en trabajos anteriores como los recortaplanetas o a toda crisis. Grande Jan y grande López forever.

  3. Jan era bueno. Siempre hubo algo de crítica social en sus tebeos, pero cuando la convirtió en el fin sobre el que giraba todo, sacrificando el humor, los guiños al lector y el ritmo a esas “críticas sociales”… en fin, que recordaré (y releeré) con cariño sus grandísimos “El señor de los chupetes”, “El Supergrupo” y otros grandes clásicos, pero no puedo tener la misma opinión de truños insufribles como “Un Camello Subió Al Tranvía En Grenoble Y El Tranvía Le Está Mordiendo La Pierna “, del que lo único que se salva es el título.

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