ArtículosCómicsMarvel ComicsPanini CómicsReseñas cómics

Veneno, núm. 8

1
Portada de Veneno, núm. 8

Edición original: Venom, vol. 4, núms. 10 y 11 USA
Fecha de salida: Junio de 2019.
Guión: Donny Cates.
Dibujo: Ryan Stegman y Joshua Cassara.
Formato: Grapa. 48 págs. A color.
Precio: 4,00 €

Dolido por todas las experiencias que ha pasado recientemente y por la pérdida de la personalidad de su simbionte, Eddie Brock trató de reconciliarse con su padre en San Francisco, pero no consiguió el resultado que esperaba y además descubrió que tenía un hermanastro del que no sabía nada hasta ahora. Rechazado y con el sentimiento de ser un monstruo, Eddie se alejó de todo el mundo hasta un callejón cuando, en ese momento, su hermanastro le propuso matar a su padre. Asimismo, y antes de lo ocurrido en San Francisco, el simbionte tuvo una aventura en solitario que le sirvió para descubrir que un antiguo enemigo estaba cada vez más cerca y eso le aterraba hasta límites inimaginables. En este número, Donny Cates profundiza en la relación entre Eddie y Dylan para luego entrar en detalles sobre la enfermedad que está sufriendo nuestro protagonista.

El miedo es una de las emociones que caracterizan al ser humano y a todo ser vivo y que nos pone en un constante estado de alerta ante situaciones que nuestra mente considera peligrosa, bien sea de manera física o mental. Por citar algunos ejemplos, el miedo a las alturas estaría altamente ligado con la posibilidad de caerse y por eso muchas personas evitan correr un riesgo, por mucho que tengan garantías de que estarán seguros. En otros casos podríamos hablar del miedo a la separación, el cual está ligado a la sensación de soledad y de aislamiento de la sociedad y de la persona que más estimamos. En este ejemplo en concreto, algunos acaban por superar ese miedo al considerarlo irracional o lo afrontan de cara mientras que otros comienzan a realizar actitudes tóxicas que, en vez de prevenir aquello que temían, acaban logrando llegar a ese estado. Teniendo estos tipos de miedo en cuenta, físico y mental, Donny Cates nos ofrece una visión y profundidad en ciertos personajes en los que el miedo se apodera de ellos hasta tal punto de poder quebrar las relaciones que tanto aprecian por no saber gestionarlo.

Veneno, núm. 8. Página de muestra.La historia de este número comenzaría con un acercamiento entre Eddie y Dylan Brock en el que nuestro portador del simbionte revela por qué su padre le odiaba, el crimen que llegó a cometer y cómo eso le condicionó a ser la persona que es hoy. Tras una confesión así, Dylan acaba admitiendo que no quiere matar a su padre en realidad, sino que quiere salir de ese infierno en el que le golpea de vez en cuando. Hasta ese momento, todo parecía ir bien, pero Eddie comenzó a sufrir los efectos de una enfermedad y haría algo que no pensaba hacer nunca. Aun así, Dylan se preocupó por Eddie y le llevó al hospital, donde el Hacedor investigaría el cuerpo de Eddie y le daría una respuesta al chico sobre la salud de Eddie que le descolocaría. Mientras tanto, el pobre Eddie tendría una fuerte lucha mental, en la que salen a la luz algunas respuestas, y el simbionte Veneno confesaría su gran miedo que le llevó a cometer actos de dudosa moralidad contra su huésped.

En general, estamos ante un número esclarecedor, aunque duro en algunos momentos por cómo Donny Cates aborda ciertos momentos sin edulcorarlos lo más mínimo provocando lástima por algunos personajes y las situaciones que han tenido que vivir en algunos momentos de su vida. No obstante, y aunque la relación Eddie-Dylan promete dar un nuevo enfoque al protagonista, lo más interesante del número vendría en su segunda mitad en la que el miedo cobra un gran protagonismo en torno al simbionte Veneno y que lleva a Eddie hasta el punto de sentirse traicionado por quien le amaba. En vista de todo lo ocurrido aquí, podríamos decir que no es un número en el que predomine la acción, pero tampoco lo necesita gracias al increíble tratamiento de los personajes y la fuerte y emocionante narrativa que hace gala Donny Cates y que tan bien está sentando al simbionte.

Veneno, núm. 8. Página de muestra.En cuanto a los personajes, Eddie Brock adquiere algo más de profundidad y trasfondo al contarnos cómo llegó a tener ese afán por proteger a los inocentes y al especificar cómo su padre llegó a odiarlo por lo que hizo en la calle y antes del juicio por su crimen. Poniéndonos bajo su punto de vista, la culpabilidad que siente Eddie está totalmente justificada al ser algo que le marcó, pero, después de tanto tiempo, es hora de que vea todas las buenas acciones que ha hecho y quién mejor para recordárselo que su hermanastro Dylan, quien idolatra a Veneno como un héroe por su lucha contra los malos, aunque dé miedo y no sea tan popular como otros. Hablando de Dylan, el pequeño tiene una gran inocencia, pero también sabe lo que es el amor y el aprecio y que Carl Brock no es el idóneo para proporcionárselo por cómo le trata de vez en cuando, lo que hace natural que busque el apoyo de Eddie para frenar esas situaciones y hallar un estado de calma. Por otro lado, el simbionte Veneno demuestra ser una vez más un ser altamente tóxico por su comportamiento hacia su huésped, siendo capaz de cualquier cosa para retenerlo por puro miedo a estar solo o por las amenazas que sabe que van a llegar en cualquier momento. Si no hubiera pasado lo de Knull, quizás el simbionte habría actuado de otra manera por la influencia que dejó Flash Thompson en él. Finalmente, el Hacedor toma un gran papel a la hora de intentar curar a Eddie de aquello que lo está matando, aunque sus métodos son tan oscuros como él por cómo busca aprender y lograr sus fines.

Respecto al ritmo, Donny Cates lleva muy bien los tiempos en los dos números americanos que aquí se recopilan y no tiene ninguna prisa por cerrar el arco argumental, lo que lleva a que tengamos una historia muy bien llevada que acaba dejando satisfecho al lector.

Veneno, núm. 8. Página de muestra.A nivel artístico, Ryan Stegman sigue deslumbrando por su dibujo crudo y detallado tanto en viñetas impactantes donde podemos sentir el dolor de los personajes o su oscuridad, como en aquellas más estáticas y relejadas donde las miradas y las expresiones juegan un gran papel a la hora de dar más fuerza al diálogo e incluso dándole ciertos matices que sumergen en la página que estamos leyendo. Sin duda alguna, el dibujante se luce en este número en más de una página y genera un gran deseo en el lector de ver recopilada su etapa en un futuro en tapa dura para disfrutarlo a más calidad todavía. Ojalá siga mucho tiempo este dibujante con nosotros, pues le da un gran toque especial junto con el guionista.

En definitiva, considero que este número nos lleva a un punto muy importante para el personaje de Eddie Brock y su simbionte a la vez que sigue dando unas grandes razones para que el lector continúe siguiendo las hazañas y desventuras del personaje, dándole a la cabecera un gran interés y un carisma a la altura del personaje.

Puedes adquirir “Veneno, núm. 8” aquí.

Aisling Clarke
Aficionada a las historias en todos sus formatos. Empecé a jugar a videojuegos a los seis años. Escribo novelas fantásticas en mi tiempo libre. Maestra de Primaria.

Otras entradas

[Cine] Disney reduce más de un 40% el número de salas de cine de X-Men: Fénix Oscura

Entrada anterior

[Cine] Kevin Feige le quita importancia al primer personaje homosexual del UCM visto en Vengadores: Endgame

Siguiente entrada

1 comentario

  1. Vaya pedazo de números sin que siquiera salga Veneno como tal.

Dejar un comentario