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Superhéroes y Ciencia: Batman, el hombre murciélago [VII]

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7-11(Continuación) Les decía que eran varias las facetas de Batman no tratadas en este artículo. Entre ellas:

1.- La voluntad necesaria para llevar a cabo tal proyecto de vida (“Ahora veo en lo que debo convertirme para detener a individuos como éste”).

2.- La forma en la que una obsesión, puede mantener en una persona tal sentimiento de venganza (“En mi infancia, los superhéroes me enseñaron a tener coraje”, Carl Sagan).

3.- El aislamiento personal en el que vive nuestro personaje (“No puedo permitirme tener amigos”).

4.- Su nunca suficientemente aclarada capacidad detectivesca, para analizar al oponente y detectar sus puntos débiles. No olvidemos que entre otros alias era conocido como El Mejor Detective del Mundo. (“Elemental, mi querido Watson” Sherlock Holmes personaje de ficción de A. Conan Doyle).

Un apunte económico

Un amable seguidor de este blog me ha mandado un estudio acerca de cuánto podría costar al año, ejercer de Batman. La verdad es que sale por un pico. Casi tres millones y medio de dólares. Tomen nota: Entrenamiento: 30 000 $;  Batitraje: 1 585 $; Baticinturón: 290 $; Batimóvil: 2 000 000 $; Baticueva: 24 000 $; Su alter ego: 1 109 574 $; Mayordomo: 200 000 $. Lo que supone un total de: 3 365 449 $. Valer no sé si lo valdrá, pero costarlo vaya si cuesta.

La referencia bibliográfica

7-21En la tercera entrega les hablé de la existencia de un libro escrito por el profesor de Kinesiología y Neurociencia en la Universidad de Victoria en British Columbia, Paul Zehr. Y les dije que en él, se ocupa de desarrollar si podría existir Batman y en qué condiciones.

Pues bien ahora les completo la información. Su título es: “Becoming Batman: The Possibility of a Superhero” (The Johns Hopkins University Press). Fue publicado en octubre de 2008 y creo que aún no ha sido traducido. Les mantendré informados.

A modo de despedida

En sus historietas nuestro hombre nos enseña que para ser un superhéroe no es necesario poder volar, ser capaz de leer el pensamiento o tener una superfuerza. Él carece de todo eso y no parece que le vaya mal. En absoluto. Bueno, no tan en absoluto. No le importa porque a cambio, tiene otras muchas y valiosas prestaciones.

Unas prestaciones que cualquiera podría confundir con superpoderes. O casi. Y a él con un héroe. Lo normal. Pero bien pensado, nuestro encapuchado, ¿es realmente un héroe? Es que me he acordado de lo que en cierta ocasión dijo Tim Drake, alias Robin: “Capas, disfraces, ser héroe, ¡Bah! Cosas de niños”.

7-3Pero bueno, ¡cómo que cosas de niños!

Y si a eso le unimos lo del político estadounidense Dan Quayle: “Yo soy a Robin lo que Bush a Batman”, pues entonces casi para dejarlo estar. Lo digo por la comparación y la secuela de posibles  consecuencias. Ven, tenía razón cuando les dije que quizás hubiera alguna razón más. Este subconsciente mío ¿Continuará?

Carlos Roque Sánchez

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2 comentarios

  1. Últimamente te vengo felicitando por tus aportes Carlos,,, pero este de \"cierre\" me ha parecido muy flojito para lo que puedes dar.

  2. Totalmente de acuerdo contigo. Pero de donde no hay no se puede sacar.

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