FlashSuperhéroes y Ciencia

Superhéroes y Ciencia: Flash (IV)

0

syc_flash_4-1Veo que cuesta algo obtener los resultados de los tiempos de duración del oxígeno atmosférico, en las situaciones cinemáticas, sónica y lumínica, para Flash. No se preocupe. Es más que comprensible. Por eso, si les parece, lo resolvemos en un momento. Utilizaré el camino más rápido y directo que se me ha ocurrido, si bien a pocos escapará el error de método que su aplicación lleva implícito. Vaya lo uno por lo otro.

Como conocemos el tiempo que dura el oxígeno atmosférico (∆t = 8,85 · 1013 años) a la velocidad del atleta (16 km/h). Y sabemos de la dependencia inversamente proporcional de uno respecto de la otra, podemos calcularlo mediante una regla de tres. Lo que nos daría, aproximadamente:

∆t = 1,16 · 1012 años, para cuando se desplace a la velocidad del sonido, y

∆t = 1,31 · 106 para cuando se desplace a la velocidad de la luz.

Esos son los tiempos que emplearía Flash en dejarnos sin una sola molécula de oxígeno que llevarnos a los pulmones. Un billón y un millón de años aproximados, respectivamente. Por supuesto entre ambos números existe la misma relación que entre las velocidades de la luz y el sonido. Y, como pueden ver,  son unos valores tranquilizadores para el futuro de la humanidad. De ahora.

El segundo Flash

syc_flash_4-2En principio, y hasta que los hechos no nos hagan rectificar, todo lo dicho desde el punto de vista de la ciencia, sirve para cualquiera de los Flash. Para Jay Garrick, el primero de ellos, perteneciente a la Edad de Oro del cómic, y cuyas aventuras fueron canceladas en su número 104, publicado en 1949. Eran malos tiempos para la lírica.

Y para Barry Allen, el segundo Flash. Que nació en 1956, en Showcase N°4. Y tras varias  apariciones logró su propio cómic, que se tituló también The Flash como su antecesor, y empezó con el nº 105. Como si nada hubiera cambiado. Todo un detalle.

Y con él vinieron algunos cambios

Pero sí se habían producido algunos cambios. El primero evidentemente temporal. El tiempo había pasado y los cómics ya no eran, ni serían, lo que fueron. Aunque hay que dar tiempo al tiempo. Se iniciaba la Edad de Plata del cómic.

Tampoco el sufrido humano era un adolescente estudiante. Se trataba nada menos que de un joven miembro de la policía científica, conocido por ser algo lento y llegar siempre tarde a todas las citas. Lo cual no deja de ser una paradoja, pensando en quien se transformó.

syc_flash_4-3Y hasta en la forma de obtener la supervelocidad hay un pequeño cambio. Al parecer, mientras Barry se tomaba un descanso, y merendaba un vaso de leche con un pastel, un rayo penetró en la estancia donde se encontraba, alcanzándole de pleno y derribando algunas estanterías con productos químicos, que también cayeron sobre él. Una verdadera desgracia.

Alcanzado por un rayo y rociado por toda clase de reactivos químicos. Usted podrá pensar, y no andaría descaminado, que de allí no salió vivo. O si salió lo hizo en un estado lamentable. Pues mire por donde se equivoca. Nuestro hombre no sólo no le pasó nada malo en el accidente, sino que al poco tiempo se dio cuenta de que había adquirido un superpoder, el de la supervelocidad.

Y a diferencia de su antecesor Jay, inmediatamente lo puso al servicio de la humanidad. Ésta es otra diferencia más, que va unida, ya se lo habrá imaginado, al uniforme de su alter ego. Las modas habían cambiado y el gusto en la vestimenta con ellas. Ya conocen mi opinión al respecto, por lo que sin comentario que añadir. (Continuará)

Carlos Roque Sánchez

Otras entradas

Green Lantern se rodará a finales de año con 150 millones de dólares

Entrada anterior

Nuevas imágenes de Wolverine

Siguiente entrada

También te puede interesar

Comentarios

Dejar un comentario

Más en Flash