Investigando a Sherlock HolmesSuperhéroes y Ciencia

Superhéroes y Ciencia: Sherlock Holmes (IX)

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(Continuación) Es más. Tanta es su compatibilidad que incluso se asemejan, cualitativamente, en la probabilidad de acierto.

La de uno, en sus vaticinios celestes. La del otro, en la explicación del hecho que no esté la tienda; es decir, el robo.

Ninguna está demostrada, pero las dos se ven confirmadas por la experiencia.

Pero ¡ojo! no lo olvidemos. Son conclusiones diferentes. Y lo son porque las evidencias observadas, al depender del sujeto, lo son. Es el carácter subjetivo de la evidencia.

Evidencia subjetiva
Se nos suele pasar por alto, que el hallazgo de una evidencia en una investigación es un acto que requiere de una selección por parte del observador. Una selección que ya es de por sí, entonces, subjetiva.

En nuestra historia, Watson da su respuesta basándose en las causas (el cielo que observa), mientras que Holmes lo hace basándose en los efectos (la ausencia de la tienda).

Y lo bueno es que ambos caminos, como hemos visto, llegan a resultados aprovechables. Lo que es interesante.

Interesante y sorprendente si pensamos que, a este carácter subjetivo de la evidencia, hay que añadir una nueva carga de subjetividad. Una adenda.

Y es la de que, el propio acto de pensar es también subjetivo, pues en él interviene todo nuestro bagaje de conocimientos, errores conceptuales, prejuicios, ideas previas, creencias, preconcepciones, etcétera. Lo que no es bueno.

Lo malo es que no podemos renunciar a pensar, si es que queremos establecer un nexo de unión entre lo observado y lo que suponemos es su explicación. Un callejón sin salida.

Así que la historia de la tienda de campaña, ya se lo avisé, de simple no tiene nada.

De la ficción a la realidad
Buena prueba de ello es que de forma muy parecida funciona la Ciencia.

Manejando no sólo los factores actuantes (causas) sino sus consecuencias (efectos).

Un buen ejemplo de cómo evoluciona la ciencia, haciendo uso tanto de las causas como de los efectos, son los agujeros negros.

Unos cuerpos celestes, con unos intensísimos campos gravitacionales, en los que la luz puede entrar pero no salir.

Es decir que no se ven. Una singularidad. De ahí su nombre, agujeros negros. Un tema de interés que dejaremos para otro día.

Porque hay otro buen ejemplo de la influencia del carácter subjetivo de las evidencias y éste sí está relacionado con nuestro universo sherlockiano.

Me refiero al perfil intelectual de nuestro detective. A su formación humanística. A sus conocimientos científicos y artísticos.

Ya en su primera historia, Estudio en escarlata, Conan Doyle esboza el perfil de conocimientos del detective Holmes. Y como es norma, lo hace a través de su biógrafo oficial, el doctor Watson.

En esencia, y concretándolo al campo de la ciencia, dice no poco de ellos.

Conocimientos científicos holmesianos
El doctor describe los conocimientos en Astronomía del detective, como de “nulos”. Algo increíble en un hombre como él y a finales ya del siglo XIX.

De los de Botánica dice que son “variables”, por desiguales. Para que se hagan una idea.

Por ejemplo, el detective tiene conocimientos profundos sobre la belladona, el opio y otros venenos en general.

O de hecho, en varias de las novelas, se muestra capaz de distinguir no sólo el lugar de cultivo de la planta, sino también cuándo se consumió.

Y lo hacía estudiando, sólo, la colilla de un cigarro. Algo sorprendente y muy, muy, improbable por no decir imposible.

Como sorprendente resulta que, parejo a esos conocimientos, ignore absolutamente todo lo referente a los cultivos prácticos de la agricultura y la jardinería. (Continuará)

Carlos Roque Sánchez

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1 Comentario

  1. porque ponen noticias de sherloc holmes acaso el es tambien un superheroe? yo crei que el era un detective ??????????¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿

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