Investigando a Sherlock HolmesSuperhéroes y Ciencia

Superhéroes y Ciencia: Sherlock Holmes (V)

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(Continuación). Ni que decir tiene que una vivencia como ésta marca, de por vida, a quien la sufre en primera persona.

El profesor Bell formó, a lo largo de su vida docente, a varias generaciones de doctores en medicina. Unos profesionales con verdadero talento para los diagnósticos. Es la importancia de los detalles.

El verdadero Sherlock Holmes
Y entre esos futuros médicos se encontraba el joven Arthur. Quien decidió inspirarse en su admirado y real doctor Bell, para recrear al ficticio detective Holmes.

Lo hizo tanto en el terreno físico como en el mental. Pensó que el método científico de la deducción del profesor le vendría que ni pintado a su detective.

Puede que la anécdota más famosa, a propósito de las habilidades del doctor Bell, sea una que el propio Conan Doyle cuenta en su autobiografía. Más o menos dice así.

Al parecer un día entró en la sala de la enfermería un paciente, desconocido para todos, vestido con ropa de civil. El doctor Bell tras observarlo en silencio empezó esta conversación:

– Bien, veo que ha estado en el ejército.
– Sí, señor.
– Y que hace poco que se licenció.
– Sí, señor.
– ¿En un regimiento de las Tierras Altas quizás?
– Sí, señor.
– ¿Suboficial?
– Sí, señor.
– ¿Destinado en Barbados?
– Sí, señor.

Ante la cara de asombro del ex militar, el doctor Bell se volvió hacia sus atónitos alumnos y les explicó:

– Como habrán podido observar, señores, era un hombre respetuoso. Sin embargo no se quitó el sombrero, como no lo hacen en el ejército. Una costumbre que habría sustituido por la civil de descubrirse la cabeza, si hubiera abandonado el ejército hace más tiempo.

Por otro lado tiene un aire de autoridad y, obviamente, es escocés. En cuanto a Barbados, puedo decir que su enfermedad es elefantiasis, que se da en las Indias Occidentales y no en Gran Bretaña.

Lo cierto es que, dicho así, explicado, todo parecía evidente y simple. Hasta demasiado sencillo. Sólo era cuestión de ver los detalles y aplicar algo de lógica, observación, inferencia y deducción. Elemental.

Por eso gustaba repetir: “El estudiante de medicina debe ser enseñado sobre cómo observar”.

‘Alter ego’
Pasado un tiempo, y tras ser rechazada por varias editoriales, la novela ‘Estudio en escarlata’ veía la luz en 1887, en las páginas de Beenson’s Christmas Annual.

Era la primera de una larga y exitosa lista.

Por cierto que la anécdota anterior, años después, Conan Doyle la reprodujo, casi exactamente, en una de las aventuras de Sherlock Holmes.

En concreto en la titulada ‘El intérprete griego’.

Para entonces la fama del ficticio detective era imparable. Pero no única. También el doctor Bell era ya muy popular.

No sólo por su reputación profesional, ejercía de cirujano personal de la Reina Victoria cada vez que ésta visitaba Escocia, sino también por sus acrobacias deductivas al establecer con exactitud la procedencia, ocupación y enfermedad de cada enfermo.

Al parecer era todo un espectáculo verlo en acción.

Fue en una cacería de fin de semana en Escocia cuando, ante una docena de invitados, el doctor contó el conocido sucedido del militar gaitero desertor.

Como siempre, tras la sorpresa de los invitados ante sus afirmaciones sobre el soldado, vino el desencanto al escuchar la explicación de cómo había llegado a ellas. Una vez contado era muy simple.

Dicen que fue entonces cuando uno de los invitados dijo que sus razonamientos, bien se podían comparar a los del famoso Sherlock Holmes. A lo que el doctor contestó:

– Mi querido señor, yo soy Sherlock Holmes.

Y no le faltaba razón. Él había sido la inspiración para el personaje. Su ‘alter ego’. (Continuará)

Carlos Roque Sánchez

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2 comentarios

  1. […] (Continuación). Una situación psicológica, ésa de trasunto, en la que el doctor Bell no se encontraba  cómodo al principio. De hecho le molestaba ser menos conocido que el detective. […]

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