Investigando a Sherlock HolmesSuperhéroes y Ciencia

Superhéroes y Ciencia: Sherlock Holmes (VIII)

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(Continuación) Una especie de historia que supuestamente ocurrió, y que tiene que ver con una noche de acampada de los dos amigos.

Mas antes de continuar, es justo advertirle que hay más de una versión de la misma. Y que incluso le han puesto nombre.

Uno de ellos es “La naturaleza y los signos de los cielos”. Que no está mal. Porque resulta hasta orientativo. Juzguen ustedes mismos.

Anécdota sherlockiana

Casi todas las versiones vienen a coincidir en que, estando de excursión por el campo, y tras una buena cena regada por una botella de vino, los dos compañeros se retiraron a la tienda de campaña a dormir.

Se enfundaron en sus respectivos sacos y se desearon buenas noches. Hasta aquí normal.

Pero, por un motivo nunca aclarado, horas más tarde Holmes (aquí otras versiones dicen que fue Watson) se despertó y golpeó a su compañero con el codo:

– Watson, mire el cielo y dígame ¿qué ve? A lo que Watson contestó:
– Veo miles y miles de estrellas…
– ¿Y eso qué le dice?

Entonces, Watson, tras pensarlo un rato -quería impresionar a Holmes con sus dotes deductivas- respondió:

– Desde el punto de vista de la Astronomía, me dice que hay miles o millones de galaxias y, por tanto, billones de posibles planetas. Cronológicamente, deduzco que son aproximadamente las tres y diez de la madrugada.

Desde el campo de la Teología, puedo ver que Dios es todopoderoso y que somos pequeños e insignificantes. 

Astrológicamente, observo que Saturno está en Leo. Y desde la Meteorología, predigo que cuando amanezca tendremos un hermoso día.

Bueno… ¿y a usted qué le dice, Holmes? Tras un corto silencio, Holmes le miró a los ojos y le dijo:

– Por Dios, Watson, ¿me quiere decir que no se ha dado cuenta que nos han robado la tienda de campaña?

Hasta aquí la historia que si lo piensa, tiene su enjundia. Vamos. Que es de más calado del que pueda parecer a primera vista.

Y lo es porque, para empezar nos topamos con una cuestión de subjetividad. Lo que complica siempre. Verán porqué.

Una cuestión de subjetividad
Por supuesto que ambos aplicaron el método científico en su proceso intelectual. Los dos construyeron sus hipótesis y desarrollaron sus deducciones. Y lo hicieron a partir de los datos que manejaron. Y aquí, en éstos, precisamente, está la diferencia.

Mientras que Watson, en esta historia, parte de los hechos que observa, Holmes, lo hace a partir de los que no observa, pero supone que debía observar. Uno ve el cielo estrellado y el otro… que falta la tienda.

Como ven, una cuestión subjetiva.

Pero aunque las conclusiones a las que llegan son diferentes, no por ello hay contradicciones o exclusión entre ellas. De hecho no tiene porqué haberlas. Son compatibles. Sencillamente son distintas flechas que apuntan a dianas diferentes. (Continuará).

Carlos Roque Sánchez

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1 Comentario

  1. Ah, Holmes y sus pies en la tierra.
    Interesante anécdota, lo cierto es que no la conocía.
    ¿Han oído hablar del cuento que escribió Sir Arthur Conan Doyle para la biblioteca de la maqueta del palacio de Buckingham que le regalaron a la esposa de Jorge V, “Cómo Watson aprendió el truco”? También está muy divertido. Bueno, no lo voy a copiar aquí. Pueden verlo en mi blog

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