Investigando a Sherlock HolmesSuperhéroes y Ciencia

Superhéroes y Ciencia: Sherlock Holmes (XIII)

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(Continuación) No. No creo que ningún ser humano pudiera. Pueda hacerlo en la actualidad. O lo podrá en un futuro.

Sencillamente el margen de error será siempre demasiado grande, como para que el método sea fiable y, por tanto, científicamente admisible.

El segundo de los casos botánicos, el de la raíz alucinógena, transcurre en ‘La aventura del Pie del Diablo’, donde se habla de una imaginaria raíz (la raíz del Pie del Diablo) procedente del África Occidental. Un “asunto alucinante”.

Un “asunto alucinante”
Según la ficción novelística esta raíz, reducida a polvo y quemada, producía un humo tóxico que podía llegar a enloquecer a un ser humano e, incluso, a causarle la muerte.

Nada que objetar. Como licencia literaria resulta ser una ficción científica aceptable.

Lo que ya no lo es tanto, es el comportamiento como laborante de Holmes. Ya que prueba sus efectos en su propio cuerpo. Una auténtica insensatez.

Cualquier alumno de ciencias sabe que ninguno de los productos, de los que hay en un laboratorio, y que sea desconocido, se huele, se toca, o se prueba.

Una insensatez les decía, a la vez que una temeridad. Holmes hace que la pruebe también el siempre bueno y leal Watson. Inadmisible.

Así que, en lo que concierne a estos dos casos, no cambia mi opinión sobre Conan Doyle. Es un científico con grandes lagunas de conocimientos científicos. En este caso de Botánica.

Sin embargo, en el caso éste de la raíz, hay un aspecto por más interesante.

Cuando Watson narra los efectos de la diabólica raíz, describe unos efectos fisiológicos que se asemejan bastante a los que produjo, medio siglo más tarde, la dietilamida del ácido lisérgico (LSD).

Fue, a mi entender, y vuelvo de nuevo a Holmes, éste de la raíz un auténtico caso de presciencia. Un detalle de ciencia-ficción química que resultó correcto. Lo que es estupendo.

Conan Doyle y la Química
Pero con mucha diferencia sobre las demás ciencias, si en alguna de ellas Conan Doyle hace destacar a su personaje Holmes, es en Química.

Desde mi punto de vista, las razones de que así sea son varias. Valgan dos por ahora.

Una. Por su formación de médico, la química era quizás, de todas las disciplinas científicas, la que más debía conocer y por tanto más familiares le debían resultar sus conceptos, leyes y principios. Lógico que así lo hiciera.

Hay que tener en cuenta que, aunque fuera en esa época, el bagaje de conocimientos químicos de un médico ya era considerable. O debía serlo.

Dos. Por los intereses literarios, ya en aquellos tiempos empezaba a ser evidente el destacado valor forense de la química. Lo que la convertía en algo imprescindible y vital para un detective científico.

Luego está claro. Química es la ciencia donde confluyen los conocimientos del autor por formación universitaria y los requisitos científicos del personaje por desarrollo profesional.

Luego las afirmaciones químicas de Holmes, reflejo de las de Conan Doyle, sí deben ser correctas desde el punto de vista científico. No en vano el escritor era también médico. Un detalle a considerar.

Así que, la Química, va a jugar un importante papel en la ciencia-ficción holmesiense. Por fin. (Continuará)

Carlos Roque Sánchez

[Críticas] [Cine] Kick-Ass (2010)

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